UN BOGART CONTEMPORÁNEO

No fueron la luna ni las palabras,
no fue el ruido ni el silencio
lo que aparecieron por mi mente
el día que me dijeron que te habías ido.

No fueron los recuerdos que tuve
ese mismo día sobre la cama
con el teléfono aún en mis perennes manos,
ni los recuerdos futuros de ese día
que nunca más se me borrarán.

No es el recuerdo
de tantos mayúsculos momentos
que pasaron.
No es el recuerdo de verte cantar,
taladrar el reposo con tu voz caída.

La verdad, no sé por qué es.

Pero todos los días apareces
delante de mis ojos, con esa
sonrisa cómplice como un
Humphrey Bogart contemporáneo,

y te invocamos a que aparezcas,
amigo,
con cada rapsodia bohemia.

This entry was posted in Libre and tagged , . Bookmark the permalink.