LLUVIA

Hacía una semana que esperaba a la lluvia.
Todos los días
miraba por la ventana temblando, inquieto.
Un día me puse nervioso
porque vi que empezaban a caer
unas gotitas.
Rápidamente
me froté los ojos
y
allí seguían.
Entonces me fui a la calle
pero la lluvia
cesó.

Y pasó otro día y los rayos del sol cubrían el cielo.
Y otro día. Y otro.

Al final,
el viernes,
mientras pensaba que tenía que volver a casa rápido del trabajo porque había quedado con mis padres temprano,
vi
cómo saliendo del trabajo comenzó a llover.
Ummm, qué rico.
Durante la mitad del paseo
fue una lluvia fina,
de ésas de las que parece que no moja,
pero terminas
ca-
la-
di-
to.
La segunda mitad mejoró.
La lluvia empezó a ser más fuerte,
y más fuerte,
y más fuerte.
El chubasquero goteaba más
que las nubes,
al igual que la gorra de lluvia de Boeing;
el pantalón, de tan mojado,
se me había pegado al cuerpo;
y mi sonrisa, de tan amplia,
me hacía doler los carrillos
de los mo-
fle-
tes.
Entonces me paré en medio de la calle lluviosa.
Mire en derredor
y sólo pasaban coches por mi lado.
¡Qué bien me sentía!
Y abrí los brazos,
abrí lo más que pude los brazos;
abrí la boca,
abrí lo más que pude la boca,
y lancé
el TaaaaaaaaN
más fuerte que pude.

Grata lluvia.
Qué bella
eres.
Eres como un pedacito de mar.
Qué feliz me siento
contigo.
Lluvia,
eres lo más parecido al amor,
eres lo que no siento
cuando siento
que me siento solo
y
con frío.

 

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  • Celina

    ¡Hola! me gustan tu poemas y quisiera que opinaras sobre este texto que escribí:
    febrero 2013, seis de la tarde. El cielo tranquilo, relajante empieza a aparentar oscuro con unas que otras nubes grises, amargadas y desagradables.
    Los pájaros desesperados vuelan hacia sus confortantes hogares resguardándose de la lluvia escandalosa que cae cada vez más y más fuerte.
    Los truenos como unos monstruos gritones hacen un ruido molesto e incómodo que sorprende e asusta a algunos pequeños, el color verde de las hojas de los árboles se vuelve más intenso y en el aire se siente un dulce y encantador aroma a lluvia.
    Horas después la lluvia que no parecía callarse se aleja lentamente y el tan anhelado sol llega a pasitos suaves, ¡que lindo momento! el enlance del cielo y la tierra nos regala con sus variados colores una visión hermosa de el arcoiris.