Poemas Célebres

NO PASARÁN
Miguel Torga

¡No desesperes, Madre!
El último triunfoles está prohibido
a los héroes de la fassedad.
Acuérdate de tu grito:
¡No pasarán!

¿No pasarán!
Sólo si antes se parase
el corazón que te late en el pecho.
Sólo si hubiese proporción
entre la sangre vertida
y tu gran sueño deshecho.

Sólo si la raíz bebiese en lodo
de traición y de crimen.
Sólo si no fuese el mundo todo
el que en tu tragedia se redime.

¡No pasarán!
Arde la mies, mas de un simple grano
nace el trigal de nuevo.
¡Mueren todos los hijos de la nación,
no muere un pueblo!

¡No pasarán!
Por ciega que sea la furia de la agresión,
las fuerzas que te quieren yugular
no podrán pasar
sobre el infinito dolor de ese no
que toda la tierra ha oído
y repetido:
¡No pasarán!

AVE FÉNIX
Silvia Salafranca Silverio

He pensado renacer de mis cenizas
Y no dejar que se evaporen mis sueños.
He pensado recomponer las trizas
Pues somos propios y únicos dueños.

Mirar la vida con un sol ante las lluvias
Y levantar; un ánimo tirado.
Replantearme de nuevo mis días
Coserme un alma… que se me había despegado.

Dar las puntadas que cosan mis heridas
Enjutar unos ojos, que demasiado han llorado.
Marcar el hoy para iniciar nuevas partidas
Aliviar los golpes, de un corazón morado.

Que solo uno, debe de valorarse;
Pues su vida… es su único tesoro.
Así en las penas, saber apaciguarse
Para seguir andando; sin ningún otro lloro.

He pensado que ahora que lo cuento
En esta vida elijo el colorido;
Y aunque hay días, que el caminar sea lento
Viéndolo así… es un campo muy florido.

Acostarme, con sonrisas;
Para alzarme, animada.
Pues ya mayor, me entraran las prisas
De poder seguir, dando más pisadas.

He pensado que ahora es el momento,
De levantar un alma que camina en mi cuerpo.
Un valor voraz y sin remordimientos
De ser feliz… sin detener más mi tiempo.

HAIKU
Xabier Matheu

Sense distància
Ambdues ribes, un riu
Jo sentí el no res

HOKKU 22 SUEÑA EN SU VUELO…
Pilar Alejos Martínez

Sueña en su vuelo
el diente de león
con ser gaviota.

COMO NAVEGA MI ALMA
Juan Carlos Herranz

Como navega mi alma en la marea,
en mar extenso de aspecto rancio y puro,
así navega mi navío, navegando hacia el futuro.

Como navega mi alma en la marea,
desplaza mi horizonte, mi vida y mi destino,
la historia como un sordo remolino.
Recuerdos principescos, resueltos de su roda y tajamar,
navego entre el amor y el miedo,
dispuestos a arrastrarse hacia la profundidad del averno.

Como navega mi alma en la marea,
entregada al gobierno de mi deseo,
no existe maldad que mantenga su bauprés en equilibrio.

Como navega mi alma en la marea,
en mar bravío que rige su rumbo y marea,
navegan solamente las calmas de mi amor.
Sentimiento acosado en el seno de la perturbación social,
abrumado por gruesas marejadas de indiferencia
y las compactas nieblas espectrales.

Como navega mi alma en la marea,
extendiendo su belleza hacia el sol de la mañana,
vuelan las gaviotas, reflejando en el cielo sus ganas de vivir.

Como navega mi alma en la marea,
pródiga y ganando sotavento en el viento,
desaparecen las figuras espinosas de los que se alejan en barlovento.
Flotante y mágica elevación sobre la manta salada.
Cabos amarrados a las bitas de mi corazón.
Drizas recorriendo cuadernales en mis pensamientos.

Como navega mi alma en la marea,
bajo la atenta caricia del noble bastimento que es mi cuerpo marinero,
desaparece de mi entorno la furia que provocan los vendavales de la envidia.

Como navega mi alma en la marea,
con la quilla sumergida en las varetas y lanzando al aire mi armonía,
surcan que surcan millas de alegría.
Sincero y escrupuloso movimiento,
grita en los puertos que te vean arribar,
que yo, áspero grumete, aquí vengo a morir en paz.
Como navega mi alma en la marea, antes de volver a navegar.

HAPPY ENDING
Jaime Gil de Biedma

Aunque la noche, conmigo,
no la duermas ya,
sólo el azar nos dirá
si es definitivo.

Que aunque el gusto nunca más
vuelve a ser el mismo,
en la vida los olvidos
no suelen durar.

XLIII
Fernando Pessoa

Antes el vuelo del ave, que pasa y no deja huella,
que el paso del animal, que queda recordado sobre el suelo.
El ave pasa y olvida; así ha de ser.
El animal , donde ya no está y por eso ya no sirve,
muestra que ya estuvo, lo que no sirve para nada.

El recuerdo es una tradición a la Naturaleza
porque la Naturaleza de ayer no es Naturaleza.
Lo que fue no es nada, y recordar es no ver.

¡Pasa, ave, pasa, y enséñame a pasar!

EN POCAS PALABRAS
Gloria Fuertes

DEPORTE:
un hombre
una tabla
una ola.
MUERTE:
un hombre
unas tablas
una ola.
AMOR:
un nombre
una cama
y una
-sola-.

CUANDO DEJE DE LLOVER          
J. Merino

Subiré a la ermita por senderos de antaño,
cuando deje de llover.
Ver aquellas piedras donde jugábamos,
cuando deje de llover.
Ir al prado y pasear entre los chopos,
cuando deje de llover.
Ir contigo de compras,
y ver escaparates,
cuando deje de llover.
No veo las campanas de la torre,
pero las veré,
cuando deje de llover.

Visitaré mi huerto y
aquellos limoneros que planté,
cuando deje de llover.

Quiero ir al campo,
ver las flores y tocarlas con las manos,
cuando deje de llover.

Algún día saldrá el sol.
Quiero visitarte y ver tus ojos,
darte un beso en la mejilla como antes,
cuando deje de llover.

TE SIGO EN EL CAMINO
José Merino Arroyo
Santander, a 27 de noviembre de 2015

Te sigo en el camino que me hiciste,
por el desierto de esta noche oscura.
Intento caminar hasta la altura,
Con esta cruz Señor que Tú me diste.

Ayúdame Señor si me ves triste.
Te sigo aunque no veo tu figura,
pero siento tu amor y tu dulzura
porque estas con nosotros tu, dijiste.

A veces el sendero se hace largo,
y escabroso el camino que me lleva.
Tú probaste también el vino amargo.

En la oración mi fuerza se renueva.
No me dejes caer en el letargo,
y así alcanzar la eterna primavera.

EN SUS OJOS RASGADOS Y AZULES
Rosalía de Castro

En sus ojos rasgados y azules,
donde brilla el candor de los ángeles,
ver creía la sombra siniestra
de todos los males.

En sus anchas y negras pupilas,
donde luz y tinieblas combaten,
ver creía el sereno y hermoso
resplandor de la dicha inefable.

Del amor espejismos traidores,
risueños, fugaces…
cuando vuestro fulgor sobrehumano
se disipa… ¡qué densas, qué grandes
son las sombras que envuelven las almas
a quienes con vuestros reflejos cegasteis!

1
Vladimir Mayakovsky

Delirio de paludismo, ¿eso creen?

Ocurrió en Odesa.
Vendré a las seis, dijo María.
Ocho.
Nueve.
Diez.

La tarde
escapó de las ventanas
hacia el horror nocturno,
lúgubre,
de enero.

Tras mi espalda curvada ríen
entre chisporroteos los candeleros.

Nadie me reconocería:
mole musculosa
que enorme
gime y se contrae.
¿Qué puede querer?
¡La mole quiere tantas cosas!
Da igual ser de bronce
y tener el corazón de hierro frío.
De noche quiero esconder mi sonido
en blancura de mujer.

Por eso
enorme me pongo a la ventana
de vidrios que arden:
¿Vendrá el amor?
¿Será grande o pequeño?
¿Puede ser grande en esta mole?
Será un amor
pequeñito y dócil, diminuto.
A ella le asustan las bocinas
y le encanta el timbre del tranvía.

Me asomo a la lluvia
con mi rostro pecoso
y espero
salpicado por el estruendo del oleaje callejero.

Con su cuchillo en la mano
llegó la noche.
Su puñalada me alcanza,
me hiere.
¡Se acabó!
Rodaron las doce
como la cabeza degollada del condenado.

En los cristales
gotas grises
deforman mis facciones con músicas sonoras
como si aullaran las quimeras
de las Nuestras señoras Parises.

¡Maldita!
¡Sólo eso faltaba!
Mi boca pronto se desgarrará en gritos.
Escucho
cómo el enfermo de la cama
saltó un nervio,
luego otro.

Apenas caminaba
al principio,
para luego correr
uno, dos, tres
saltando en un desesperado
zapateado.
Un pedazo de cal cayó en el piso de abajo.
Y los nervios,
grandes,
pequeños,
sueltan sus piernas
y la noche se alarga en mi cuarto,
mientras quedo con ojos delirantes
clavados en el fango.

Crujieron las puertas
como si al hotel
le rechinaran los dientes.

Entraste
cortante como un desafío
retorciendo la gamuza del guante, dijiste:
¿Sabe?
Me caso.

Bueno, cásese.
No importa. Lo superaré.
Ya ve lo tranquilo que estoy:
mi pulso es de cadáver.
¿Recuerda?
Usted decía:
«Jack London,
dinero,
amor,
pasión»;
aunque yo sólo veía
que era usted la Gioconda
que habían de robar.
Ya la robaron.
Volveré a entrar enamorado en el juego
con el arco de mis cejas ardiendo.
¿por qué no?
También en casas quemadas
se abrigan vagabundos sin techo.
¿Es burla?
¿Tiene menos esmeraldas de locura
que céntimos un pordiosero?
¡Recuerde:
Pompeya pereció
cuando irritaron al Vesubio!

Señores
amantes de espectáculos,
crímenes y sacrilegios.
Aunque estoy completamente tranquilo
habéis visto lo más terrible,
mi rostro.
Y siento
que mi yo
se queda estrecho
que algo como un loco de mí trata de salir.

¡Allo!
¿Quién habla?
¿Madre?
Madre.
Su hijo está bellamente enfermo.
Madre,
sufre incendio del corazón.
Diga a sus hijas, Liuda y Olia,
que no tengo donde huir.
Cada palabra,
la más leve broma incluso,
que arrojo por la boca ardiendo,
salta como puta desnuda
de un lenocinio en llamas.

La gente husmea,
huele a chamusquina.
Llamaron y vinieron:
¡refulgentes de castos!
-Con botas no se puede entrar.
Digan a esos bomberos
que al corazón ardiendo
se sube con caricias.

Yo mismo
haré rodar de mis ojos barricadas de lágrimas.
Dejad que me apoye.
¡Saldré! ¡Saldré! ¡Saldré! ¡Saldré!
¡Derrumbamiento!

Imposible escapar del propio corazón.

Del rostro abrasado,
por los labios agrietados,
quiso escapar un beso carbonizado.
Madre.
No puedo cantar:
la iglesia de mi corazón está paralítica.

De mi cráneo saltan,
como niños de casa entre llamas,
muñecos de palabras y de números,
con el pavor
con que querían agarrarse al cielo
los brazos alzados y ardiendo del «Lusitania».

Ante gentes temblorosas
en la quietud doméstica,
un fulgor de cien miradas
quiere llegar del puerto.
Lanzad un último grito.
Contad entre gemidos a los siglos,
aunque no sea más,
que estoy ardiendo.

FUEGO Y RITMO
Agostinho Neto

Sones de grilletes en las carreteras
cantos de pájaros
bajo el verdor húmedo de los bosques
frescura en la dulce sinfonía
de los cocotales
fuego
fuego en el césped
fuego sobre las calientes planicies de Cayatte
Caminos largos
llenos de gente llenos de gente
llenos de gente
en éxodo de todas partes
caminos largos hacia los horizontes cerrados
más caminos
caminos abiertos por encima
de la imposibilidad de los brazos
Hogueras
danza
tam-tam
ritmo
Ritmo en la luz
ritmo en el color
ritmo en el son
ritmo en el movimiento
ritmo en las grietas sangrantes de los pies
descalzos
ritmo en las uñas arrancadas
Más ritmo
ritmo
¡Oh voces dolorosas de África!

LA PRIMAVERA PASA
Matsuo Basho

La primavera pasa.
Lloran los pájaros y
son lágrimas los ojos de los peces.

MAÑANA DE AYER, DE HOY
Jaime Gil de Biedma

Es la lluvia sobre el mar.
En la abierta ventana,
contemplándola, descansas
la sien en el cristal.

Imagen de unos segundos,
quieto en el contraluz,
tu cuerpo distinto, aún
de la noche desnudo.

Y te vuelves hacia mí,
sonriéndome. Yo pienso
en cómo ha pasado el tiempo,
y te recuerdo así.

LOS OLIVOS
II
Antonio Machado

A dos leguas de Úbeda, la Torre
de Pero Gil, bajo este sol de fuego,
triste burgo de España. El coche rueda
entre grises olivos polvorientos.
Allá, el castillo heroico.
En la plaza, mendigos y chicuelos:
una orgía de harapos…
Pasamos frente al atrio del convento
de la Misericordia.
¡Los blancos muros, los cipreses negros!
¡Agria melancolía
como asperón de hierro
que raspa el corazón! ¡Amurallada
piedad, erguida en este basurero!…
Esta casa de Dios, decid hermanos,
esta casa de Dios, ¿qué guarda dentro?
Y ese pálido joven,
asombrado y atento,
que parece mirarnos con la boca,
será el loco del pueblo,
de quien se dice: es Lucas,
Blas o Ginés, el tonto que tenemos.
Seguimos. Olivares. Los olivos
están en flor. El carricoche lento,
al paso de dos pencos matalones,
camina hacia Peal. Campos ubérrimos.
La tierra da lo suyo; el sol trabaja;
el hombre es para el suelo:
genera, siembra y labra
y su fatiga unce la tierra al cielo.
Nosotros enturbiamos
la fuente de la vida, el sol primero,
con nuestros ojos tristes,
con nuestro amargo rezo,
con nuestra mano ociosa,
con nuestro pensamiento
?se engendra en el pecado,
se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!?.
Esta piedad erguida
sobre este burgo sórdido, sobre este basurero,
esta casa de Dios, decid, oh santos
cañones de von Kluck, ¿qué guarda dentro?

EL GUARDADOR DE REBAÑOS
Fernando Pessoa

Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.

He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.

¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo.

LOS OLIVOS
I
Antonio Machado

¡Viejos olivos sedientos
bajo el claro sol del día,
olivares polvorientos
del campo de Andahicía!
¡El campo andaluz, peinado
por el sol canicular,
de loma en loma rayado
de olivar y de olivar!
Son las tierras
soleadas,
anchas lomas, lueñes sierras
de olivares recamadas.
Mil senderos. Con sus machos,
abrumados de capachos,
van gañanes y arrieros.
¡De la venta del camino
a la puerta, soplan vino
trabucaires bandoleros!
¡Olivares y olivares
de loma en loma prendidos
cual bordados alamares!
¡Olivares coloridos
de una tarde anaranjada;
olivares rebruñidos
bajo la luna argentada!
¡Olivares centellados
en las tardes cenicientas,
bajo los cielos preñados
de tormentas!…
Olivares, Dios os dé
los eneros
de aguaceros,
los agostos de agua al pie,
los vientos primaverales,
vuestras flores racimadas;
y las lluvias otoñales
vuestras olivas moradas.
Olivar, por cien caminos,
tus olivitas irán
caminando a cien molinos.
Ya darán
trabajo en las alquerías
a gañanes y braceros,
¡oh buenas frentes sombrías
bajo los anchos sombreros!…
¡Olivar y olivareros,
bosque y raza,
campo y plaza
de los fieles al terruño
y al arado y al molino,
de los que muestran el puño
al destino,
los benditos labradores,
los bandidos caballeros,
los señores
devotos y matuteros!…
¡Ciudades y caseríos
en la margen de los ríos,
en los pliegues de la sierra!…
¡Venga Dios a los hogares
y a las almas de esta tierra
de olivares y olivares!

LA TERMITA
Gloria Fuertes

Y los libros mal escritos
los terminan los termitos,
y la termita ex-termita
extermina el manuscrito.
La termita es un bichito
que favorece a la ciencia,
la termita y su experciencia,
la termita y su paciencia
nos revela el laberinto
la termita y el termito,
terminan con el conflicto
se nos comen el panflito.

La termita ha terminado
el volumen titulado
« Tratado de lo tratado
de acabar con el indito »,
la termita ha terminado
con el último bocado
del funesto manuscrito.

DE LA NOCHE EN EL VAGO SILENCIO
Rosalía de Castro

En el alma llevaba un pensamiento,
una duda, un pesar,
tan grandes como el ancho firmamento
tan hondos como el mar.

De su alma en lo más árido y profundo,
fresca brotó de súbito una rosa,
como brota una fuente en el desierto,
o un lirio entre las grietas de una roca.

LA NUBE EN PANTALONES
(Fragmentos)
Vladimir Mayokovsky

Con mi corazón sangrante desgarrado en harapos
excitaré
vuestra mente
que sueña en cerebros reblandecidos
cual cebado lacayo en mugriento sofá;
hasta hartarme me burlaré,atrevido y mordaz.

Ni una sola cana mi alma tiene,
ni en mis años hay ternura senil.
La fuerza de mi voz atruena el mundo
y con veintidós años
camino enhiesto, hermoso.

¡Vosotros los delicados!
que sobre tiernos violines recostáis el amor
o, si rudos sois, sobre timbales.
Nunca podréis hacer como yo,
volverse del revés y ser todo labios.

Venid y aprended.
Damas pulidas envueltas en sedas y batistas
que humedeciendo los labios hojean los libros
como cocineras un libro culinario:
¡dejad esa decenciadeligas angelicales!

Si quieren
amaré la carne hasta la locura
y, tornasolado como el cielo,
si quieren
seré intachablemente delicado:
no seré un hombre,
sino una nube en pantalones.

En el mundo no existe una Niza florida.
Hoy glorifico de nuevo
a hombres cansados como un hospital,
y a mujeres sobadas como un refrán.

ALGUIEN BATE PLUMAS
Matsuo Basho

Alguien bate plumas.
El eco blanquea el cielo.
Luna de verano al alba.

APOLOGÍA Y PETICIÓN
Jaime Gil de Biedma

Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?

De todas las historias de la Historia
sin duda la más triste es la de España,
porque termina mal. Como si el homre,
harto ya de luchar con sus demonios,
decidiese encargarles el gobierno
y la administración de su pobreza.

Nuestra famosa inmemorial pobreza,
cuyo origen se pierde en las historias
que dicen que no es culpa del gobierno
sino terrible maldición de España,
triste precio pagado a los demonios
con hambre y con trabajo de los hombres.

A menudo he pensado en esos hombres,
a menudo he pensado en la pobreza
de este país de todos los demonios.
Y a menudo he pensado en otra historia
distinta y menos simple, en otra España
en donde sí que importa un mal gobierno.

Quiero creer que nuestro mal gobierno
es un vulgar negocio de los hombres
y no una metafísica, que España
debe y puede salir de la pobreza,
que es tiempo aún para cambiar su historia
antes que se la lleven los demonios.

Porque quiero creer que no hay demonios.
Son hombres los que pagan algobierno,
los empresarios de la falsa historia,
son hombres quienes han vendido al hombre,
los que le han convertido a la pobreza
y secuestrado la salud de España.

Pido que España expulse a estos demonios.
Que la pobreza suba hasta el gobiern.
Que sea el hombre el dueño de su historia.

FERNANDO PESSOA
Miguel Torga

Oculto en su cuerpo y en su nombre
(araña que negaba hasta la tela
que tejía),
poeta de la Poesía
sibilina y cauta,
fue el vidente hijo universal
de un futuro-presente Portugal,
otra vez trovador y argonauta.

XL
Fernando Pessoa

Pasa ante mí una mariposa
y, por primera vez en el Universo, observo
que las mariposas no tienen color ni movimiento,
como las flores no tienen perfume ni color.
El color es el color que hay en las alas de la mariposa,
en el movimiento de la mariposa es el movimiento el que se mueve.
El perfume es el perfume que hay en el perfume de la flor.
La mariposa es sólo mariposa
y la flor es sólo flor.

QUE QUIEN ME CATE SE CURE
Gloria Fuertes

Qué inutilidad es ser
-cualquier profesión discreta-;
no quiero ser florecilla quitameriendas,
quiero ser quitadolores,
Santa Ladrona de Penas
ser misionera en el barrio
ser monja de las tabernas
ser dura con las beatas
ser una aspirina inmensa
-que quien me cate se cure-
rodando por los problemas.
Hacer circo en los conflictos,
limpiar llagas en las celdas,
proteger a los amantes imposibles,
mentir a la poesía secreta,
restañar las alegrías
y echar lejía a donde el odio alberga.

Si consigo este trabajo,
soy mucho más que poeta.

DE LA NOCHE EN EL VAGO SILENCIO
Rosalía de Castro

De la noche en el vago silencio,
cuando duermen o sueñan las flores,
mientras ella despierta, combate
contra el fuego de ocultas pasiones,
y de su ángel guardián el auxilio
implora invocando piadosa su nombre,
el de ayer, el de hoy, el de siempre,
fiel amigo del alma, Mefistófeles,
en los hilos oculto del lino
finísimo y blanco cual copo de espuma,
en donde ella aún más blanca reclina
la cabeza rubia,
así astuto y sagaz, al oído
de la hermosa en silencio murmura:

«Goza aquél de la vida, y se ríe
y peca sin miedo del hoy y el mañana,
mientras tú con ayunos y rezos
y negros terrores tus horas amargas.
Si del hombre la vida en la tumba
¡oh, bella!, se acaba,
¡qué profundo y cruel desengaño,
qué chanza pesada
te juega la suerte,
le espera a tu alma!»

LA FLAUTA DE LAS VÉRTEBRAS
Prólogo
(fragmento)
Vladimir Mayakovsky

Yo,
creador de todo lo que es fiesta,
nadie tengo para compartirla.
Iría a destrozarme,
aplastar mi cráneo contra el Nevski de piedra.
Ya está. He blasfemado.
He gritado en todas partes que Dios no existe
y desde los abismos tórridos Dios hizo surgir
esa ante quien se estremecen y tiemblan las montañas.
Y ordenó:
¡ámala!

BEBAMOS TODA LA NOCHE
Matsuo Basho

Bebamos toda la noche
para hacer un tiesto de flores
con el tonel.

SEDUCCIÓN
John Donne

Ven a vivir conmigo, y sé mi amor,
y nuevos placeres probaremos
de doradas arenas, y arroyos cristalinos;
con sedales de seda, con anzuelos de plata.

Discurrirá entonces el río susurrante
más que por el sol, por tus ojos calentado,
y allí se quedarán los peces enamorados,
suplicando que a sí puedan revelarse.

Cuando tú en ese baño de vida nades,
los peces todos de todos los canales
hacia ti amorosamente nadarán,
más felices de alcanzarte, que tú a ellos.

HERCULANO
Miguel Torga

Hay una talla del hombre que se mide
en la sepultura:
¿cabe o no cabe en un féretro de mortal?
Pues cuando la grandeza
de la criatura
excede su propio exceso consentido,
lleva tiempo el aceptar como natural
que una dimensión tal
haya existido.

SI ME DUERMO (VARIANTE)
Mihail Eminescu

Si me duermo en seguida
en el nocturno olvido,
en silencio llevadme
a orillas de la mar.

No quiero rico ataúd,
ni antorchas ni banderas;
mas tejedme una cama
hecha de tiernas ramas.

Sea mi sueño tranquilo
y sea el bosque cercano;
luzca un cielo sereno
sobre profundas aguas,

que en profundos dolores
suben a las orillas,
se cuelgan a las rocas
con sus brazos de olas,

se alzan, vuelven a caer
y sin cesar murmuran,
cuando por los abetos
se desliza la luna.

Que nadie tras de mí
llore ante mi cabeza,
que sólo la muerte haga
sonar las hojas secas.

Que por el viento cruce
la que todo lo sabe,
sobre mí el santo tilo
que sacuda sus flores.

Y como no iré errante
a partir desde entonces,
me caerán cariñosos
encima los recuerdos;

que no sabrán que miro
un mundo de pasiones,
mientras crecen las lianas
sobre mi soledad.

SOLEDAD
Federico Balart

Cuando abatido dejo mi casa
y al campo salgo, triste y sombrío,
tal vez me quedo mirando al río,
tal vez me quedo mirando al mar:
Como esa linfa que pasa y pasa,
fueron mis dichas y mis venturas;
como esas olas mis amarguras,
que van y vienen sin descansar.
Mudo y absorto, solo y errante,
ya en mí se cifra mi vida entera:
nadie se cuida, nadie se entera
de los suspiros que al viento doy.
Ya no me queda ni un pecho amante
que con sus penas mis penas junte,
ni un dulce labio que me pregunte
de dónde vengo ni adónde voy.
Nadie ve el duelo que mi alma llena;
mis negras dudas a nadie fío;
todas mis fuerzas embarga un frío
que al fondo llega del corazón;
y a solas paso mi amarga pena,
y a solas vivo y a solas muero,
como en la nieve muere el cordero
que entre la zarza dejó el vellón.

XXVIII
Fernando Pessoa

Leí hoy casi dos páginas
del libro de un poeta místico
y reí como quien ha llorado mucho.

Los poetas místicos son filósofos enfermos,
y los filósofos son hombres locos.

Porque los poetas místicos dicen que las flores sienten
y dicen que las piedras tienen alma
y que los ríos tienen extasis bajo la luna.

Pero, si sintieran, las flores no serían flores,
serían personas;
y si las piedras tuvieran alma, serían cosas vivas, no serían piedras;
y si los ríos tuvieran éxtasis bajo la luna,
los ríos serían hombres enfermos.

Es necesario no saber lo que son flores y piedras y ríos
para hablar de sus sentimientos.
Hablar del alma de las piedras, de las flores , de los ríos,
es hablar de uno mismo y de sus falsos pensamientos.
Gracias a Dios que las piedras sólo son piedras
y que los ríos no son sino ríos,
y que las flores son apenas flores.

En cuanto a mí, escribo la prosa de mis versos
y estoy contento
porque sé que comprendo la Naturaleza por fuera;
y no la comprendo por dentro
porque la Naturaleza no tiene adentro;
si no, no sería Naturaleza.

AQUÍ ESTOY YO
Agostinho Neto

Aquí estoy yo
Mussunda amigo
aquí estoy
contigo
con la firme victoria de tu alegría
de tu conciencia
O ió kalunga ua mu bangele
O ió kalunga ua mu bangele-lé-lelé…
Cuando volví
las casuarinas había desaparecido de la ciudad.
Y también tú
Amigo Liceu
voz consoladora de los ritmos calientes de la fiesta
en las noches de los sábados infalibles…

EVITAR
Gloria Fuertes

Evitar sopotancios y soponcios,
evitar, tiquismiquis cortapisas,
forúnculos y asépticos contables,
evitar carcajadas sin sonrisa,
evitarme la alfombra por la cuadra,
evitar detenciones -de la orina-.
Evitar fallecer en la oficina,
evitar saludar a levitones
evitar, porque al fin esos, carbones,
de tu ternura harán un sacrilegio.
Evitar levitar -subir, caeros-,
evitar sobretodo estar en cueros
porque ellos tienen palo sin polilla,
evitar situación comprometida.
Evitar no tener más que una tiña,
evitar violentas contusiones.
Provocar-evitar nuevos amores.
Evitar. ¡Evitar lo inevitable!

…Por eso y a pesar yo mando un cable,
a todos los países de habla humana:
Evitad. Evitad por la mañana
lo que ya por la tarde será tarde.
Evitar, que la cosa está que arde,
evitar que la muerte te lo evite.
-Evitat no es cobarde es necesario-
(antipoético tal vez pero instintivo).
Evitar. Puedo evitarlo luego vivo
para evitar la muerte inhabitable.

LA TORMENTA ARRECIA
Matsuo Basho

La tormenta arrecia
la cara de alguien
empapada.

ALMA QUE VAS HUYENDO DE TI MISMA
Rosalía de Castro

Alma que vas huyendo de ti misma,
¿qué buscas, insensata, en las demás?
Si secó en ti la fuente del consuelo,
secas todas las fuentes has de hallar.
¡Que hay en el cielo estrellas todavía,
y hay en la tierra flores perfumadas!
¡Sí!… Mas no son ya aquellas
que tú amaste y te amaron, desdichada.

EL CAMINO NO ELEGIDO
Robert Frost

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

LA FLAUTA DE LAS VÉRTEBRAS
Prólogo
(fragmento)
Vladimir Mayakovsky

Dios se frota las manos
y se dice:
¡Vladimir, espera y ya verás!
A é, fue a él
-para que nadie pudiese adivinar quién es-,
se le ocurrió darle un marido auténtico
y dotar de música  humana los pianos,
que alguien, de pronto, se deslice en el dormitorio
y se santigüe sobre la colcha,
lo sé,
olería a chamusquina,
al humo azufrado de tu carne de diablo.
En vez de eso, hasta el alba,
horrorizado de que te lleven para amarte,
voy errante
para engastar los gritos en versos,
¡joyero casi enloquecido!
Quizá jugaría a las cartas.
Con vino
enjuagaría la garganta del corazón seco de tanto gemir.

NO LO DUDES
Matsuo Basho

No lo dudes
también la marea tiene flores.
Bahía primaveral.

EN UN MISMO LATIDO
Marta Sader García

tubreveespacio.com

A ti, extensión de mi piel, extensión de mi alma.
A ti, prolongación de mi cuerpo, mitad de mi ser.
A ti, guardián de mis sueños, de mis pensamientos.
A ti, a ti te escribo, unión perfecta e infinita,
Surcador de mis trazos que siembra con sus manos océanos rugientes en mi pecho,
Mar bravío de caricias raudas e inmorales que lucha por encontrar mi desnudez,
Oleaje de fuego y pasión que me sacude con sólo rozarme,
Candor que rellena mis huecos;
Brazos, piernas, manos tuyas enredadas en mi cuerpo,
Locura candente que navega desde mis hombros hasta mi frente,
Desde mis pies a mi cintura,
De mis caderas a mi pelo.
Líneas que parecen hechas para mis líneas, que parecen el molde de mí misma,
Tus trazos, mis trazos, tu cuerpo y mi cuerpo,
Sublime comunión de los mortales ésta que nos une hoy en un mismo suspiro,
En una misma piel,
En un mismo latido.

NO TENGO PAZ NI PUEDO HACER LA GUERRA
Francesco Petrarca

 

No tengo paz ni puedo hacer la guerra;
temo y espero, y del ardor al hielo paso,
y vuelo para el cielo, bajo a la tierra,
nada aprieto, y a todo el mundo abrazo.
Prisión que no se cierra ni des-cierra,
No me detiene ni suelta el duro lazo;
entre libre y sumisa el alma errante,
no es vivo ni muerto el cuerpo lacio.
Veo sin ojos, grito en vano;
sueño morir y ayuda imploro;
a mí me odio y a otros después amo.
Me alimenta el dolor y llorando reí;
La muerte y la vida al fin deploro:
En este estado estoy, mujer, por tí.

EL CORAZÓN ROTO
John Donne

Loco de remate está quien dice
haber estado una hora enamorado,
mas no es que amor así de pronto mengüe, sino que
puede a diez en menos plazo devorar.
¿Quién me creerá si juro
haber sufrido un año de esta plaga?
¿Quién no se reiría de mí si yo.dijera
que vi arder todo un día la pólvora de un frasco?
¡Ay, qué insignificante el corazón,
si llega a caer en manos del amor!
Cualquier otro pesar deja sitio
a otros pesares, y para sí reclama sólo parte.
Vienen hasta nosotros, pero a nosotros el Amor arrastra,
y, sin masticar, engulle.
Por él, como por bala encadenada, tropas enteras mueren.
El es el esturión tirano; nuestros corazones, la morralla.
Si así no fue, ¿qué le pasó
a mi corazón cuando te vi?
Al aposento traje un corazón,
pero de él salí yo sin ninguno.
Si contigo hubiera ido, sé
que a tu corazón el mío habría enseñado a mostrar
por mí más compasión. Pero, ¡ay!, Amor,
de un fuerte golpe lo quebró cual vidrio.
Mas nada en nada puede convertirse,
ni lugar alguno puede del todo vaciarse,
así, pues, pienso que aún posee mi pecho todos
esos fragmentos, aunque no estén reunidos.
Y ahora, como los espejos rotos muestran
cientos de rostros más menudos, así
los añicos de mi corazón pueden sentir agrado,
deseo, adoración,
pero después de tal amor, de nuevo amar no pueden.

MATRIMONIO
Tove Ditlevsen

 

En una pasión rememorada,
despertada por el recuerdo de otro abrazo,
la caricia lejana de una piel fresca,
el perfil soñador de una mujer desconocida
sobre las luces de neón de la ciudad
o tal vez
por haber visto en el tren un soldado joven
de ojos claros, en cuya calma él ha visto
un espíritu bastante sencillo reflejar el suyo
y devolvérselo, no digerido,
en toda su enigmática madurez
sus sentidos se vuelven esquisitos hacia mí,
velados por una necesidad oscura de traición.
Y yo que habito enteramente esta casa
fecundo el polvo con la idea frágil
de una vida propia, yo que me arrodillo cada día
perdida en oraciones vagas, al lado
de la fidelidad silenciosa de un cubo amarillo esmaltado
observo furtivamente su rostro secreto,
repentinamente desnudo, casi indefenso,
como esos jardines abandonados
que la naturaleza ha reconquistado:
sólo un destello de ternura encolerizada,
entristecida, secretamente arrancada una muerte
del amor legal sin causa demostrable.
Lo veo escaparse y me acuerdo de otras caricias
de dulzura incommensurable, quizá una vez suyas,
pero que no despiertan ya en mí el deseo
excepto en la memoria, nunca más.
Sin palabras, vengadores, negamos solitarios
la facultad de despertarnos mutuamente voluptuosidad.

TU MIRADA
Walt Whitman

 

Me miraste a los ojos, penetrando,
en lo más profundo de mi alma.
El cristal azul de tus pupilas,
me mostraba, mi imagen reflejada.
Me miraste y pediste temblorosa
que un te amo, saliera de mis labios,
pero ellos ya no tienen más palabras
pues los golpes de la vida los han cerrado.
Me miraste y tu pelo se erizaba,
y una gota redonda en tu pupila
que brotó, de un corazón roto
y cayó recorriendo tu mejilla.
Me miraste y tu rostro empapado
me exigía una palabra, una respuesta,
y mentí diciéndote te amo
por ganar de tu cara una sonrisa.

RECORRIÉNDOTE
Gioconda Belli

 

Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.

SAN SEBASTIÁN
Miguel Torga

 

El que a la luz del Cielo va conluz de la Tierra,
encuentra oscuridad en su sendero;
el que va a buscar novia en son de guerra,
muere sin novia y sin amor, señero.
Halla oscuridad en el sol ardiente,
arma del Ángel Negro enmascarado
que ciega a todo aquel que ante su frente
alza el rostro agresivo y confiado.
Muere en la arena seca del desierto,
su cuerpo desnudo, pudriéndose en el suelo,
solamente cubierto
por el llanto sin fin de todo un Pueblo.
Y yo fui a Dios con alma natural,
y mi grito de amor desafió.
¡Y Dios se nubló cuando para avanzar di la señal
y mi novia ni siquiera me enterró.

EL LAGO
Mihail Eminescu

 

El lago azul de los bosques
cargado está de nenúfares;
temblando en círculos blancos
hace zozobrar la barca.
Y yo paseo a la orilla
como si estoy esperando
que ella surja de los juncos
y caiga dulce en mi pecho;
que saltemos a la barca,
que el agua nos balancee,
que se me escape el timón
y los ramos se me escapen;
que flotemos dulcemente
bajo el claror de la luna,
que el viento gima en los juncos
y el agua ondulando cante.
Pero ella no llega… Solo,
en vano sufro y suspiro
junto al lago azul cargado
de la flor de los nenúfares.

QUE NO LLEGUE ESE FIN DE SEMANA
Gloria Fuertes

¡Que no llege ese fin de semana
donde los supervivientes
envidiarán a los muertos!

XIV
Fernando Pessoa

 

No me importan las rimas. Raras veces
hay dos árboles iguales, el uno junto al otro.
Pienso y escribo como las flores tienen color
pero con menos perfección en mi modo de expresarme
porque me falta la sencillez divina
de ser totalmente sólo mi exterior.
Miro y me conmuevo,
me conmuevo como el agua corre cuando el suelo está inclinado
y mi poesía es natural como el levantarse el viento.

DECORACIÓN DE INTERIORES
Concha López Piña

 

¡Qué triste es esta casa!
¡Que cuelguen sin demora
poemas de amor
por las ventanas!

¡DE QUÉ ARBOL EN FLOR
Matsuo Basho

 

¡De qué árbol en flor
no sé
pero qué perfume!

EN LA MUERTE DE LAURA
Francesco Petrarca

 

Sus ojos que canté amorosamente,
su cuerpo hermoso que adoré constante,
y que vivir me hiciera tan distante
de mí mismo, y huyendo de la gente,
Su cabellera de oro reluciente,
la risa de su angélico semblante
que hizo la tierra al cielo semejante,
¡poco polvo son ya que nada siente!
¡Y sin embargo vivo todavía!
A ciegas, sin la lumbre que amé tanto,
surca mi nave la extensión vacía…
Aquí termine mi amoroso canto:
seca la fuente está de mi alegría,
mi lira yace convertida en llanto.

AMOR NEGATIVO
John Donne

 

Nunca tanto me abatí como aquellos
que en un ojo, mejilla, labio, hacen presa;
Rara vez hasta aquellos que más no se remontan
que para admirar virtud o mente:
pues sentido e inteligencia pueden
conocer aquello que su fuego aviva.
Mi amor, aunque ignorante, es más audaz.
Fracase yo cuando suspire,
si he de saber qué desearé.
Si es simplemente lo perfecto
lo que expresarse no se puede
sino con negativos, así es mi amor.
Al todo que todos aman digo no.
Si quien descifrar puede
aquello que desconocemos, a nosotros, conocer puede,
enséñeme él esa nada. Ëste, por ahora,
mi alivio es y mi consuelo:
aun cuando no progreso, fallar no puedo.

SAN JUAN DE LA CRUZ
Miguel Torga

 

¡Un santo y un poeta en la misma medalla!
Uno negando al otro, y siempre unidos…
Uno en el cielo de las vivencias sublimadas,
otro penando en el infierno de los sentidos…
¡Ah, Castilla, Castilla, madre de tierra y luz!
¡Qué singular jornada,
a la sombra de una cruz
tan leve y tan pesada!
El alma ya libre por ascesis;
el cuerpo preso aún en cada verso;
y el gusto de ser hombre, preservado
en esa totalidad
contradictoria.
El Carmelo subido y recordado…
La paz de la eternidad
sin posible sosiego en la memoria.

DIARIO CALVARIO
Gloria Fuertes

Este trozo de Dios con que sostengo mi tristeza.

BENDECIDOS EL AÑO, EL MES, EL DÍA
Francesco Petrarca

Bendecidos el año, el mes, el día
y la estación y el sitio y el instante
y el hermoso país en que delante
de su mirar mi voluntad rendía.
Y bendecida la tenaz porfía
de amor entre mi pecho palpitante,
y el arco y la saeta y la sangrante
herida que en mi corazón se abría.
Bendecida la voz que repitiendo
va por doquier el nombre de mi amada,
suspiros, ansias, lágrimas vertiendo.
Y bendecido todo cuanto escribe
la mente que al loarla consagrada
en Ella y sólo para Ella vive.

SI MUERO PRONTO
Fernando Pessoa

 

Si muero pronto,
Sin poder publicar ningún libro,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde,
Ruego, si se afligen a causa de esto,
Que no se aflijan.
Si ocurre, era lo justo.
Aunque nadie imprima mis versos,
Si fueron bellos, tendrán hermosura.
Y si son bellos, serán publicados:
Las raíces viven soterradas
Pero las flores al aire libre y a la vista.
Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo.
Si muero pronto, oigan esto:
No fui sino un niño que jugaba.
Fui idólatra como el sol y el agua,
Una religión que sólo los hombres ignoran.
Fui feliz porque no pedía nada
Ni nada busqué.
Y no encontré nada
Salvo que la palabra explicación no explica nada.
Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia.
Al sol cuando había sol,
Cuando llovía bajo la lluvia
(Y nunca de otro modo),
Sentir calor y frío y viento
Y no ir más lejos.
Quise una vez, pensé que me amarían.
No me quisieron.
La única razón del desamor:
Así tenía que ser.
Me consolé en el sol y en la lluvia.
Me senté otra vez a la puerta de mi casa.
El campo, al fin de cuentas, no es tan verde
Para los que son amados como para los que no lo son:
Sentir es distraerse.

DESPIERTA, DESPIERTA
Matsuo Basho

 

Despierta, despierta
te tomo como amiga
mariposa.

SANTA TERESA
Miguel Torga

 

Tierra…
Era Ávila de Iberia mi tierra…
¡Tierra!
¡Y a esa tierra que me tuvo nola vi!
¡Y el calor que a una Madre un debe
no se lo di!
¡Tierra!
¡Ni lo sabía, de verdad, el nombre que posee!
¡Ni el color! ¡Ni adivinaba
el peso que ahora tiene!
Tierra…
¡Se va empañando el brillo de mis ojos!
¡Se me pudre el tuétano en los huesos!
¡Creciendo están las uñas de mis dedos,
locas, contra la palma de la mano ya encorchada! ¡Medra el
livor en mí de tal manera
que babeo de asco de mi nada!
¡Tierra!…
¡Y pasé yo muriendo la vida entera!
¡Y estuve yo secando la savia en la raíz
que desde el Cielo o el Infierno me unía
a ti, humana tierra de Castilla!
¡Tierra!
¡Y estuve yo viviendo la muerte que vivía
disfrazada de amor en mi celda!
¡Tierra!
¡Y estuve yo negando el amor del mundo,
cuando de polo a polo mi amor podía,
ser infinito como el alma quiere!…
¡Y ser fecundo como la luz del día!
¡Y dar un hijo porque fui mujer!
¡Tierra!
Y viví yo legando este legado:
«Vivo muriendo primero»,
¡postrer Castillo al que subí!…
Tierra…
Y Dios, que prometió tenerme a su lado,
me tiene aquí.

CIRIO SIN MUERTO
Gloria Fuertes

 

Es una luz sin hojas como cirio muerto.
Es un volar palomas sobre los proyectiles,
es una verdadera revolución sin sangre,
es un no dormir nada ni vivir boca abajo.
Es como si tuviéramos un planeta en el pecho
igual que si el zapato se llenase de vidrios,
así como si un ser se nos apareciera
y moviese los labios y no dijera nada.
Yo creo que esto es algo parecido a la pena.
Yo creo que es la garra que se viste de raso
hay algo en el ambiente que me crispa de crispa los cisnes.
Y se mueren las ranas en mi pazo salobre.
Mientras tanto, Pepita se mete en un convento,
y el punzón va buscandola vena de su novio.
No estoy algo tranquila, estoy casi selvática,
los muebles se estremecen y crujen pavorosos,
me muero y me despeino y no consigo trigo,
tan sólo esta saliente joroba sin misterio.
Me voy a hacer amiga del portero esta noche,
él sabe que me escriben y no me lee las cartas,
quisiera ir al estanque a ver qué pasa al grifo,
es mejor que me esconda bajo la manta gruesa
y me quede dormida por si ahora estoy soñando.

MUERTE NO SEAS ORGULLOSA
John Donne

 

Muerte, no seas orgullosa, aunque algunos te llamen
poderosa y terrible, porque no lo eres,
pues aquellos que crees haber aniquilado
no mueren, ¡pobre muerte!, ni a mí puedes matarme.
Del descanso y del sueño, que son sólo tu imagen,
viene placer, y luego de ti más vendrá aún:
los mejores se marchan cuanto antes contigo,
descanso de sus huesos, libertad de sus almas.
Del hado eres esclava, del Azar, reyes y locos,
y habitas en veneno, guerra y enfermedad;
opio y hechizos pueden igual adormecernos,
y aún mejor que tu golpe. ¿Por qué entonces tu orgullo?
Después de un breve sueño despertamos eternos,
Y ya no habrá más muerte: muerte, tú morirás.

CUANDO VUELVA A VENIR LA PRIMAVERA
Fernando Pessoa

 

Cuando vuelva a venir la Primavera
tal vez ya no me encuentre en el mundo.
Me gustaría ahora poder juzgar que la Primavera es persona,
para poder suponer que lloraría
al ver que pierde a su único amigo.
Pero la Primavera ni siquiera es una cosa:
es una manera de decir.
Ni incluso las flores vuelven, o las hojas verdes.
Hay nuevas flores, nuevas hojas verdes.
Hay otros días suaves.
Nada vuelve, nada se repite, porque todo es real.

CÓMO SE PARECE
Matsuo Basho

 

Cómo se parece
a su reflejo en el agua
el iris.

VASCO DE GAMMA
Miguel Torga

 

Somos nosotros los que hacemos el destino.
Llegar a la India o no
es íntimo designio de la voluntad.
Los hados contrarios
o a favor,
son argumentos de la posteridad.
Hasta el genio puede estar ausente
de la hazaña.
Basta que en momentos de terror,
tenazmente,
el ánimo haga frente
a la furia de un Adamastor.
La fama es el salario del triunfo.
Lo que hace falta es, pues, triunfar.
¡Nunca medio viaje consentido!
¡Nunca medio vaso bebido
del vino que nos ha de embriagar!

CUANDO VENGA LA PRIMAVERA
Fernando Pessoa

 

Cuando venga la Primavera,
si ya estuviera muerto.
Las flores florecerán de la misma manera
y los árboles no serán menos verdes que en la Primavera pasada.
La realidad no necesita de mí.
Siento una alegría enorme
al pensar que mi muerte no tiene importancia ninguna.
Si supiera que mañana moría
y la Primavera fuera pasado mañana,
moriría contento porque ella era pasado mañana.
Si es ese su tiempo, ¿cuándo habría de venir sino en su tiempo?
Me gusta que todo sea real y que todo esté bien;
y me gusta porque así sería, incluso aunque no me gustase.
Por eso si muero ahora muero contento,
porque todo esreal y todo está bien.
Pueden rezar latín sobre mi féretro si quieren.
Si quieren pueden danzar y cantar a su alrededor.
No tengo preferencias para cuando ya no pueda tener preferencias.
Lo que sea, cuando sea, es lo que será lo que es.

MAR
Miguel Torga

 

¡Mar!
Tenías un nombre al que nadie temía:
eras un cuerpo esponjoso de labrar
o cualquier sugestión que apetecía…
¡Mar!
Tenías el lloro de quien sufre tanto
que no puede callarse, ni gritar,
-ni aumentar ni ahogar el llanto…
¡Mar!
¡Fuimos pues hacia ti llenos de amor!
¡Y el falso prado, sollozando,
ahogada juntos arado y labrador!
¡Mar!
¡Mentirosa sirena ronca y triste!
Fuiste tú el que nos vino a cortejar
y fuiste tú el que luego nos hundiste!
¡Mar!
¡Y cuándo tendrá fin el sufrimiento!
¡Y cuándo cesará la tentación
de tu encantamiento!

SI, DESPUÉS DE MORIR,
Fernando Pessoa

 

Si, después de morir, quisieran escribir mi biografía,
nada más sencillo.
Hay sólo dos fechas: la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra cosa son míos los días.
Soy fácil de definir.
Vi como un loco.
Amé las cosas sin sentimentalidad ninguna.
Nunca tuve un deseo que no pudiera realizar, porque nunca me cegué.
Incluso oír nunca fue para mí sino un complementode ver;
comprendí que las cosas son reales y diferentes las unas de las otras;
lo comprendí con los ojos, nunca con el pensamiento.
Comprenderlo con el pensamiento sería creerlas todas iguales.
Un día me dio el sueño como a cualquier niño.
Cerré los ojos y dormí.
Además de esto, fui el único poeta de la Naturaleza.

TORMENTA
Miguel Torga

 

¡Noche tremenda, aquella!
¡El mar ya se tragaba la carabela
como la vomitaba, desmayada!
¡En el abismo del cielo ni una estrella!
¡Y la cruz de Cristo, agonizante en lavela,
sudaba sangre de impotencia franca!
La furia ciega de un tifón rabioso
venía del oscuroTenebroso
y arrastraba la quimera del combés…
El mástil grande que Leiría dio
era un hombre de pino, y cayó
cuando un rayo lo abrió hasta los pies…
Nuevo guardián del rumbo de la nación,
el piloto guiaba la perdición
como un padre del destino de su hogar…
Hasta que vio su hogar caer…
Hasta que al padre le tocó también la vez
de elevar su oración y descansar…
El gaviero sin gavia, desdde esa altura
que el alma alcanza al ras de la sepultura,
aún miró a la bruma el desafío…
Mas la Sirena Negra que cantaba
en el corazón del mar, tanto clamaba,
que él le dio su mirar cansado y frío.
El naufragio se extendió al mar entero.
Y, de un héroe, el cuerpo, cruzado primero
por la unidad de la esfera,
sobre el lomo fríode una ola airada,
mandó a los muertos, alzando la espada,
luchar por mantener a flote la quimera.

HOY POR LA MISMA CALLEJUELA…
Mihail Eminescu

 

Hoy por la misma callejuela
golpea la luna en las ventanas,
¡sólo tú detrás de las rejas
ya nunca más te dejas ver!
Los mismos frutales en flor
tienden sus ramas en las vallas,
sólo los díasque pasaron
no consigo que vuelvan hoy.
Pero otra es ahora tu alma,
otros son tus ojos ahora;
tan sólo yo, que sigo el mismo,
golpeo siempre el mismo camino.
¡Ay!, tan esbelta y delicada
tú andabas despacio, despacio,
dulce salías de la sombra
de nuestra lejana floresta
y, abandonándote en mi pecho,
sin saber qué existe en el mundo,
¡cuántas cosas nos decíamos
sin pronunciar una palabra!
Los besos eran la respuesta
a casi todas las preguntas,
y de otras cosas del mundo
no querías ni preguntar.
Y viviendo como hechizado
no supe entonces que es lo mismo
buscar apoyo en una sombra
o confiar en una mujer.
Tiembla el viento entre las cortinas
hoy como tantas otras veces,
¡detrás de ella, tan sólo tú
nunca más, te dejarás ver!

HOY POR LA MAÑANA SALÍ MUY TEMPRANO
Fernando Pessoa

Hoy por la mañana salí muy temprano
por haber despertado aún más temprano
y no tener nada que quisiera hacer…
No sabía qué camino tomar
pero el viento soplaba fuerte, barría hacia un lado,
y seguí el camino hacia donde el viento soplaba por la espalda.
Así ha sido siempre mi vida y
así quiero que pueda ser siempre.
Voy donde el viento me lleva y no me
siento pensar.

EL MAÑANA EFÍMERO
Antonio Machado

 

La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su marmol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

EXHORTACIÓN A SANCHO
Miguel Torga

 

Señor mío Sancho Panza trastornado,
siervo vencido
en la tierrasoñada,
ten el valor de la verdad desnuda:
mira esta tierra que te han arrebatado,
y que sólo tendrá paz cuando sea tuya.
¡Alzala frente humillada
y comienza la hazaña prometida!
¡Cumple el voto de la nueva acometida,
hecho a los pies de quien fue
el arrojado héroe
de la batalla de ser fiel a la vida!
Niégate a ser un pasivo testigo
del amor codicioso
que los falsos enamorados
le hacen creer que es puro y arrebatado
a aquélla que refleja el cielo limpio
en sus ojos confiados.
Venga tu grito de transfigurado:
¡Ay, no se muera!… Y la Doncella despierta
y reniega del idilio traicionero.
¡Venga el Sancho de la lanza y el arado,
y Dulcinea tendrá, vivo a su lado,
al señor don Quijote, el verdadero!

TEXTO
Anónimo

 

Del texto al hipertexto.
De lo lineal a lo radial.
Del plano a la multidimensionalidad.
De lo analógico a lo digital.
De la lectura a la hiperlectura.

DONDE UNA VEZ LAS AGUAS DE TU ROSTRO…
Dylan Thomas

 

Donde una vez las aguas de tu rostro
giraron impulsadas por mis hélices, sopla tu áspero fantasma,
los muertos alzan la mirada;
donde un día asomaron el pelo los tritones
a través de tu hielo, el viento áspero navega
por la sal, la raíz, las huevas de los peces.
Donde una vez tus verdes nudos hundieron su atadura
en el cordón de la marea, allí camina ahora
el vegetal destejedor,
con tijeras filosas, empuñando el cuchillo
para cortar los canales en su origen
y derribar los frutos empapados.
Invisibles, tus mareas medidoras del tiempo
irrumpen en las camas galantes de las algas;
el alga del amor se vuelve mustia;
allí en torno a tus piedras
sombras de niños van, que desde su vacío
lloran ante el mar colmado de delfines.
Secos como la tumba, tus coloreados párpados
no serán aherrojados mientras la magia se deslice
sabia sobre el cielo y la tierra;
habrá corales en tus lechos,
habrá serpientes en tus mareas,
hasta que mueran todos nuestros juramentos del mar.

A ANTONIO TÀPIES
Miquel Barceló

 

El més gran mestre de la pintura del meu país: les tres coses, mestre, pintor i català, en grau màxim.
Un home sencer.
El peix més gran i més vermell de la tenassa.

El mayor maestro de la pintura de mi país: las tres cosas, maestro, pintor y catalán, en grado máximo.
Un hombre de una pieza.
El pez más grande y más rojo del arrecife litoral.

SONETO XVII
Garcilaso de la Vega

 

Pensando que el camino iba derecho,
vine a parar en tanta desventura,
que imaginar no puedo, aun con locura,
algo de que esté un rato satisfecho:
el ancho campo me parece estrecho,
la noche clara para mí es escura,
la dulce compañía amarga y dura,
y duro campo de batalla el lecho.
Del sueño, si hay alguno, aquella parte
sola que es ser imagen de la muerte
se aviene con el alma fatigada.
En fin que, como quiera, estoy de arte,
que juzgo ya por hora menos fuerte,
aunque en ella me vi, la que es pasada.

CÁNTICO NEGRO
José Regio

 

¡Ven por aquí –me dicen algunos con ojos dulces,
Extendiéndome los brazos, y seguros
De que sería bueno que yo los escuchase
Cuando me dicen: ven por aquí!
Yo los miro con ojos tranquilos,
(Hay, en mis ojos, ironías y cansancios)
Y cruzo los brazos,
Y nunca voy por allí…
¡No, no voy por ahí! Sólo voy por donde
Me llevan mis propios pasos…
Si a lo que busco saber ninguno de vosotros responde,
¿Por qué me repetís: “ven por aquí”?
Prefiero resbalar en callejones de lama,
Arremolinar al viento,
Como harapos, arrastrar los pies sangrientos,
A ir por ahí…
¡Si vine al mundo fue
Sólo para desflorar selvas vírgenes,
Y dibujar mis propios pies en la arena inexplorada!
Todo lo que hago no vale nada.
¿Cómo, pues, seréis vosotros
Que me daréis impulsos, herramientas y coraje
Para derribar mis obstáculos?…
Corre, en vuestras venas, sangre vieja de los abuelos,
¡Y vosotros amáis lo que es fácil!
Yo amo lo Lejano y el Milagro,
Amo los abismos, los torrentes, los desiertos..
¡Id! tenéis carreteras,
Tenéis jardines, tenéis canteros,
Tenéis patrias, tenéis techos,
Y tenéis reglas, y tratados, y filósofos, y sabios.
¡Yo tengo mi Locura!
La levanto, como una antorcha, a arder en la noche oscura,
Y siento espuma, y sangre, y cánticos en los labios…
Dios y el Diablo son quienes me guian, nadie más,
Todos tuvieron padre, todos tuvieron madre;
Pero yo, que nunca empiezo ni acabo,
Nací del amor que hay entre Dios y el Diablo.
¡Ah, que nadie me dé piadosas intenciones!
¡Nadie me pida definiciones!
¡Nadie me diga: “ven por aquí”!
Mi vida es un vendaval que se soltó.
Es una ola que se elevó.
Es un átomo más que se animó…
No sé a dónde voy,
No sé a dónde voy
-¡Sé que no voy por ahí!

SONETO VI
Garcilaso de la Vega

 

Por ásperos caminos he llegado
a parte que de miedo no me muevo,
y si a mudarme a dar un paso pruebo
allí por los cabellos soy tornado;
mas tal estoy, que con la muerte al lado,
busco de mi vivir consejo nuevo,
y conozco el mejor y el peor apruebo,
o por costumbre mala o por mi hado.
Por otra parte, el breve tiempo mío
y el errado proceso de mis años,
en su primer principio y en su medio,
mi inclinación, con quien ya no porfío,
la cierta muerte, fin de tantos daños,
me hacen descuidarde mi remedio.

CITA
Jorge Luis Borges

 

Nunca se termina de aprender a leer.
Tal vez como nunca se termine de aprender
a vivir.

MORIR SOÑANDO
Miguel de Unamuno

 

Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.
Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?
¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:
¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

EL PRIMER CORO DE LA ROCA
T. S. Eliot

 

Se cierne el águila en la cumbre del cielo,
El cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
Trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
Conocimiento del habla, pero no dei silencio;
Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.

BUSCANDO UNA LUNA
Roberto Iniesta

Bajé las escaleras, sí, de dos en dos
perdí al bajar el norte y la respiración;
¿Y por las noches qué harás?
-las paso descosiendo, aquí hay un arco por tensar.
¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!
¡La cago vuelvo a tiritar!
¡Si tú no te juraras siempre que yo te faltaba!
¡A veces todo es tan normal!
Bajé las escaleras, sí, de dos en dos
perdí al bajar el norte y la respiración;
¿Y por las noches qué harás?
-las paso descosiendo, aquí hay un arco por tensar.
Y hago colas sin parar
en la puerta de algún bar
yo tó borracho consumo las horas,
mientras encuentro alguna luna que ande sola.
¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!
¡La cago vuelvo a tiritar!
¡Si tú no te juraras siempre que yo te faltaba!
¡A veces todo es tan normal!
¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!
¡La cago vuelvo a tiritar!
¡Que no, que ha sido un momentito sólo de bajada!
¡Que aquí no pasa nada!
¡ Que no pasa nada!
¡ Que no pasa nada!
Y hago colas sin parar
en la puerta de algún bar
yo tó borracho consumo las horas,
mientras encuentro alguna luna que ande sola.
¡Que yo me acuerdo entodavía cuando te besaba!
¡La cago vuelvo a tiritar!
¡Que no, que ha sido un momentito sólo de bajada!
¡Que aquí no pasa nada!

CITA
Jean Baudrillard

 

El mundo real comienza a desaparecer
en el momento justo en el que empieza a existir.

AMIGA, NO TE MUERAS…
Pablo Neruda

 

Amiga, no te mueras.
Óyeme estas palabras que me salen ardiendo,
y que nadie diría si yo no las dijera.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que te espera en la estrellada noche.
El que bajo el sangriento sol poniente te espera.
Miro caer los frutos en la tierra sombría.
Miro bailar las gotas del rocío en las hierbas.
En la noche al espeso perfume de las rosas,
cuando danza la ronda de las sombras inmensas.
Bajo el cielo del Sur, el que te espera cuando
el aire de la tarde como una boca besa.
Amiga, no te mueras.
Yo soy el que cortó las guirnaldas rebeldes
para el lecho selvático fragante a sol y a selva.
El que trajo en los brazos jacintos amarillos.
Y rosas desgarradas. Y amapolas sangrientas.
El que cruzó los brazos por esperarte, ahora.
El que quebró sus arcos. El que dobló sus flechas.
Yo soy el que en los labios guarda sabor de uvas.
Racimos refregados. Mordeduras bermejas.
El que te llama desde las llanuras brotadas.
Yo soy el que en la hora del amor te desea.
El aire de la tarde cimbra las ramas altas.
Ebrio, mi corazón. bajo Dios, tambalea.
El río desatado rompe a llorar y a veces
se adelgaza su voz y se hace pura y trémula.
Retumba, atardecida, la queja azul del agua.
Amiga, no te mueras!
Yo soy el que te espera en la estrellada noche,
sobre las playas áureas, sobre las rubias eras.
El que cortó jacintos para tu lecho, y rosas.
Tendido entre las hierbas yo soy el que te espera!

EL DESPERTAR DEL DRAGÓN
Anónimo

 

Despierto, pero sigo durmiendo,
viendo mi cuerpo tirado sobre el colchón
con las sábanas revueltas
después de haber pasado la noche luchando contra mí misma.
Me miro,
veo mis parpados temblar,
mis pestañas aún sostienen un par de lagrimas
y mi alma, al verme desde arriba, se estremece.
Lucho por volver a mi cuerpo,
maltratado, herido por la vida y por mi,
me castigo, incluso llego a odiarme.
Pero lucho, lucho por volver a ese cuerpo debilitado,
intento zarandearlo, despertar al dragon que se esconde dentro.
¿Acaso él también se ha rendido?
Quizá ya nos hemos rendido todos,
mi cuerpo, mi alma y mi dragón.
Sueño que muero. No me importa.
Es un sentimiento bueno, de libertad,
puedo volar, puedo correr, puedo hacer lo que quiera,
todo lo que la vida me ha quitado.
No puedo morir, no me dejan morir,
nadie más puede verme como yo,
tirada sobre el colchón,
con las sábanas revueltas,
herida, llorando mis ojos y mi dragón.

RIMA LXVIII
Gustavo Adolfo Bécquer

 

No sé lo que he soñado
en la noche pasada;
triste muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.
Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo
de un amargo placer henchirse el alma.
Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría…
sé que aún me quedan lágrimas.

CARTA DE DESPEDIDA
www.elrincondenuke.blogspot.com.es

Se te olvidaron sobre la mesa
los abrazos prometidos y los besos,
y te marchaste, -dando un portazo como siempre-,
con aquella maleta de verano
en la que sólo cabían tus cosas
y  tu neceser lleno de mentiras.
Aquí dejaste,
-porque tal vez pesaban demasiado-,
tu vómito de letras y tus gritos,
esos que dejaban claro tu falta de juicio,
y se convirtieron más tarde
en compañía para sordos,
junto con las perchas que nunca usaste,
donde he colgado las canciones
que ahora escuchan las polillas.
Hoy retumba tu adiós en mi menor,
y el tiempo ha borrado lo que quedaba de ti,
como sucede con la hojarasca
que queda en las cunetas
y que no sirve para nada.

NANAS DE LA CEBOLLA
Miguel Hernández

 

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
Una mujer morena,
resuelta en luna,
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te tragas la luna
cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en los ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que en el alma al oírte,
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa.
Vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño.
Nunca despiertes.
Triste llevo la boca.
Ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto,
tan extendido,
que tu carne parece
cielo cernido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
Vuela niño en la doble
luna del pecho.
Él, triste de cebolla.
Tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

NO HAY OLVIDO
Pablo Neruda

 

Si me preguntáis en dónde he estado
debo decir “Sucede”.
Debo de hablar del suelo que oscurecen las piedras,
del río que durando se destruye:
no sé sino las cosas que los pájaros pierden,
el mar dejado atrás, o mi hermana llorando.
Por qué tantas regiones, por qué un día
se junta con un día? Por qué una negra noche
se acumula en la boca? Por qué muertos?
Si me preguntáis de dónde vengo tengo que conversar con
cosas rotas,
con utensilios demasiado amargos,
con grandes bestias a menudo podridas
y con mi acongojado corazón.
No son recuerdos los que se han cruzado
ni es la paloma amarillenta que duerme en el olvido,
sino caras con lágrimas,
dedos en la garganta,
y lo que se desploma de las hojas:
la oscuridad de un día transcurrido,
de un día alimentado con nuestra triste sangre.
He aquí violetas, golondrinas,
todo cuanto nos gusta y aparece
en las dulces tarjetas de larga cola
por donde se pasean el tiempo y la dulzura.
Pero no penetremos más allá de esos dientes,
no mordamos las cáscaras que el silencio acumula,
porque no sé qué contestar:
hay tantos muertos,
y tantos malecones que el sol rojo partía,
y tantas cabezas que golpean los buques,
y tantas manos que han encerrado besos,
y tantas cosas que quiero olvidar.

¡OH, LIBERTAD PRECIOSA!
Lope de Vega

 

¡Oh libertad preciosa,
no comparada al oro
ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
Más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que el mar del Sur entre su nácar cierra,
con armas, sangre y guerra,
con las vidas y famas,
conquistado en el mundo;
paz dulce, amor profundo,
que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
en ti sola se anida
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida.
Cuando de las humanas
tinieblas vi del cielo
la luz, principio de mis dulces días,
aquellas tres hermanas
que nuestro humano velo
tejiendo llevan por inciertas vías,
las duras penas mías
trocaron en la gloria
que en libertad poseo,
con siempre igual deseo,
donde verá por mi dichosa historia
quien más leyere en ella
que es dulce libertad lo menos della.
Yo, pues, señor exento,
de esta montaña y prado,
gozo la gloria y libertad que tengo.
Soberbio pensamiento
jamás ha derribado
la vida humilde y pobre que entretengo;
cuando a las manos vengo
con el muchacho ciego,
haciendo rostro embisto,
venzo, triunfo y resisto
la flecha, el arco, la ponzoña, el fuego,
y con libre albedrío
lloro el ajeno mal y canto el mío.
Cuando el aurora baña
con helado rocío
de aljófar celestial el monte y prado,
salgo de mi cabaña
riberas de este río,
a dar el nuevo pasto a mi ganado;
y cuando el sol dorado
muestra sus fuerzas graves,
al sueño el pecho inclino
debajo un sauce o pino,
oyendo el son de las parleras aves,
o ya gozando el aura
donde el perdido aliento se restaura.
Cuando la noche fría
con su estrellado manto
el claro día en su tiniebla encierra,
y suena en la espesura
el tenebroso canto
de los noturnos hijos de la tierra,
al pie de aquesta sierra
con rústicas palabras
mi ganadillo cuento;
y el corazón contento
del gobierno de ovejas y de cabras,
la temerosa cuenta
del cuidadoso rey me representa.
Aquí la verde pera
con la manzana hermosa
de gualda y roja sangre matizada,
y de color de cera
la cermeña olorosa
tengo, y la endrina de color morada;
aquí de la enramada
parra que al olmo enlaza,
melosas uvas cojo;
y en cantidad recojo,
al tiempo que las ramas desenlaza
el caluroso estío,
membrillos que coronan este río.
No me da discontento
el hábito costoso
que de lascivo el pecho noble inflama
es mi dulce sustento
del campo generoso
estas silvestres frutas que derrama;
mi regalada cama
de blandas pieles y hojas
que algún rey la envidiara;
y de ti, fuente clara,
que bullendo el arena y agua arrojas,
esos cristales puros,
sustentos pobres, pero bien seguros.
Estése el cortesano
procurando a su gusto
la blanda cama y el mejor sustento;
bese la ingrata mano
del poderoso injusto,
formando torres de esperanza al viento;
viva y muera sediento
por el honroso oficio,
y goce yo del suelo
al aire, al sol y al hielo,
ocupado en mi rústico ejercicio;
que más vale pobreza
en paz que en guerra mísera riqueza.
Ni temo al poderoso
ni al rico lisonjeo,
ni soy camaleón del que gobierna;
ni me tiene envidioso
la ambición y deseo
de ajena gloria ni de fama eterna.
Carne sabrosa y tierna,
vino aromatizado,
pan blanco de aquel día,
en prado, en fuente fría,
halla un pastor con hambre fatigado;
que el grande y el pequeño
somos iguales lo que dura el sueño.

X de “Enemigo Íntimo”
Antonio Gala

 

Sólo sé que volvemos.
La vida es un retorno alos confusos
centros, en dondeEurídice medita.
Malheridos venimos
de muerte, caminando
a tientas por los lentos corredores
de esta larga agonía. El amor es
una manera triste
de sofocar el grito.
La llama, el terso cielo, la fragancia
del corazón de abril son un mensaje
del seno paternal y su región
en calma. De él, andando, nos apartan
las cosas, como el pájaro
nos aparta del trino, siendo el trino
lo único que importa. Un rumor llega
de adioses de las islasdesmandadas;
llueven veloces dardos desde arriba.
La noche es el camino
exclusivo del alba. Mientras dura,
se está de pie. Se muere
de pie: sólo después viene el reposo.
No sé yo si la muerte, ese gran fruto
tan trabajosamente sazonado,
es la resorrucción, y hay unos dedos
reales que apaciguan las heridas.
Yo no sé si la muerte,
la última puerta abierta,
dará sobre el primer jardín de rosas
incesantes… Quizás hemos perdido
ya demasiada sangre. Languidece,
desencantada, en este cuento la
princesa, y vuelve el rostro
al encanto de ayer, pues es terrible
estar a solas y
conocer el secreto.
Cuando el día se acerca me pregunto
si es posible morir. Qué lejos veo
la inicial ignorancia, la inicial
rosa. No sé: preguntádselo a un niño,
Él sabrá por qué alguien, de repente,
pone a cantar a los cañaverales;
por qué el jacinto azul es un racimo
de sonrisas; qué mente remunera
la olorosa fatiga del romero.
¿Está esto escrito allí, sobre el dintel
inmóvil? No lo sé. Nuestra ignorancia
es diferente. Yo
sólo sé que volvemos.

INÉS DE CASTRO
Miguel Torga

 

Antes del fin del mundo, despertar,
sin que don Pedro me pueda oír;
decir a mis doncellas que el resplandor lunar
es la señal del amado que va a venir…
Y demostrarles que el amor contrariado
triunfa en la misma sepultura:
el amante, más tierno y enamorado,
alza a la novia caída hasta su altura.
Y pedirles, después, fidelidad humana
al mito del poeta, a la bella Inés…
A la eterna Julieta castellana
del Romeo portugués.

ANDANDO
Juan Ramón Jiménez

 

Andando, andando.
Que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando.
Andando.
Dejad atrás los caballos,
que yo quiero llegar tardando
(andando, andando)
dar mi alma a cada grano
de la tierra que voy rozando.
Andando, andando.
¡Qué dulce entrada en mi campo,
noche inmensa que vas bajando!
Andando.
Mi corazón ya es remanso;
ya soy lo que me está esperando
(andando, andando)
y mi pie parece, cálido,
que me va el corazón besando.
Andando, andando.
¡Que quiero ver el fiel llanto
del camino que voy dejando!

NOS RECUERDO
Marta Sader García
www.tubreveespacio.com

Nos recuerdo encerrados en la habitación, bailando sin baile.
Siguiendo el compás del silencio, roto por la canción de tu respiración y mi aliento.
Volábamos alto, viajábamos lejos. Enmarañados los cuerpos, vivíamos futuros,
Vivíamos recuerdos, tiñendo de besos la lluvia, el mal tiempo.
Éramos la furia loca de la locura en sus mejores momentos, la cordura malentendida.
Éramos la primavera desperezándose en un mundo hibernal, la ebullición de la vida.
Nos recuerdo encerrados en tu cuarto, encendiendo velas de fogosidad efusiva.
Arrebatos exaltados en las noches de deseo, que, nacido entre ansias, nos imbuía.
Las palabras que eran nuestras se escondían bajo las mantas, entre las sábanas se guarecían.
Y de pronto, un “te quiero” perdido, un “mi amor”, decidido, de tu boca irrumpía.
Éramos la fusión de una estrella fugaz con la luna, el amanecer encendido.
Éramos el secreto que todos intuyen, el más dulce y peculiar sonido.
Me recuerdo hilando hebras de fantasías en tu pelo, rescatando de tu alma casi toda mi verdad.
Buscando la certeza entre tu cuerpo, sintiendo encontrar en tu cerco mi libertad.
Susurrándote versos al oído, dedicándote poemas sin pensar:
“Somos dos versos que riman sin rima, somos la esencia de todo lo genial”.
Éramos la espera que no pierde la esperanza, lo cercano y lo profundo.
Éramos la calma en nuestras pieles perdidas y exhaustas, mapas sin ruta ni rumbo.
Te recuerdo pintándome ilusiones sobre la nariz, despertándome cada sueño.
Encendiendo aquello oscuro que alguna vez hubo en mí, lo íntimo y el misterio.
Tapando con tu contorno mis huecos, con tus virtudes mis faltas.
Destapándome la risa que hoy no encuentro, anudándote en mi espalda.
Éramos la reacción a punto de explosionar, manchando de cálido líquido el mundo.
Éramos el silencio al que nunca supieron callar, el más tierno e insondable conjunto.

TODAS LAS COSAS SE ENCUENTRAN EN CURSO
H. D. Thoreau

 

TODAS las cosas se encuentran en curso
En el suelo terrenal,
Los espíritus y los elementos
Tienen sus caídas.
La noche y el día, año tras año,
Altas y bajas, cerca y lejos
Estos son nuestros propios aspectos,
Estos son nuestros propios remordimientos.
Los dioses de la tierra,
Que permanecen para siempre,
Los veo en lejanos promontorios,
Extendiéndosen a ambos lados;
Escucho los sonidos de una noche dulce
Desde su terreno indestructible;
Engañándome nada más con el tiempo,
Llévame a tu clima.

POEMA
Anónimo

 

¿Dónde me fui?
¿Cuándo ha sido?
En algún camino me perdí
y ya nada consigo.
Me refugio en mi soledad
con la única compañía de lo perdido.
El dolor me recuerda que vivo,
mas ni recuerdo ni vida ansío.
¿Quién era yo?
¿En qué me he convertido?
¿Acaso todo fue un sueño
y éste es mi destino?
No lo quiero,
no lo he pedido,
llévatelo
y llévame contigo.

VEJECES
Juan Gelman

 

Del poema viejo sale
un olor a nunca fue.
Eso duele y es
lo único vivo del poema
que fue. La alegría de la
llovizna nolo moja, ni
recibe sol cuando hay sol.
Esta herida se lee a sí misma
a la sombra de un recuerdo.
El cielo pasa mudo
sobre versos que ya.

RECOGIENDO ARMONÍAS
(Fragmento)
Estrella de Campoamor

 

Sigo andando, despacio,
para poder disfrutar
de todo cuánto me rodea.

NO VOLVERÉ A SER JÓVEN
Jaime Gil de Biedma
para César López García

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

PALAVRAS ANTIGAS
Roseana Murray

 

Astrolábios, sextantes,
alfarrábios,
arrumo nas minhas estantes
e cartas antigas,
roídas pelo tempo.
Arrumo luas e ventos,
todos os velhos instrumentos
para enfrentar o sol e a tempestade,
os rumos mais variados.
Parto nesse meu barco
para o país do amor.
Quantos homens, desde o início do mundo,
partiram, assim como eu,
uma bússola e um desejo,
o coração em sobressalto.
Quem, ancorado no cais,
esperará por mim?

RESACA
Bernardo navia

 

y en las mañanas chapalea
un estertor de cosas que agonizan
un aleteo débil de copas y zapatos
un rezumar de labios
imperceptible en las paredes
un plumero limpia
las voces que hace poco
boqueaban las orejas
como peces de whisky
como humo y mariposas
un canario flota ahogado
dentro de un florero
y un puñal lacera
el cerebro y la chimenea
el último ángel se ahorcó en el techo
y hay que trepar una misa de réquiem
por las sillas solas
por las cuencas ebrias
por los vómitos tristes
y sólo queda un pie vacilante
un rocío insensible
y unas cuerdas vocales
que se barren con la escoba

EL CAMINO NO ELEGIDO
Robert Frost

 

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Apenado por la imposibilidad de tomar ambos,
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Observando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se diluía en la espesura;
Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tomado quizás la elección acertada,
Pues era espeso y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.
Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía regresar sobre mis pasos.
Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

EL RAYO QUE NO CESA
2
Miguel Hernández

 

¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?
¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?
Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.
Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.

EL CREPÚSCULO DE AMATISTA…
James Joyce

 

El crepúsculo, de amatista, se torna
azul más y más intenso,
el farol llena de un tenue fulgor verde
los árboles de la avenida.
El viejo piano interpreta una melodía
serena y lenta y jovial;
ella se encorva sobre las teclas amarillentas,
e inclina así su cabeza.
Tímidos pensamientos, ojos serios y abiertos
y manos que vagan mientras escuchan…
El crepúsculo Se torna azul aún más oscuro
con reflejos de amatista.

PARIS Y YO
José de Almada Negreiros

Un día me llegó la vez de ir a París. Era necesario un pasaporte. Me preguntaron mi profesión. Me quedé sin saber qué decir. Pensé un poco para responder con verdad y dije la verdad: ¡Poeta!
No aceptaron la respuesta.
Me preguntaron también mi estado civil. Me quedé sin saber qué decir. Pensé un poco para responder con verdad: ¡Niño!
Tampoco la aceptaron.
¡Y para tener pasaporte tuve que decir lo que era necesario para tener pasaporte, o sea, una profesión que hubiese y un estado civil que hubiese!

LOS TRES ENCUENTROS
José Echegaray

 

Primer encuentro
Un niño de tersa frente
y la muerte carcomida,
en la senda de la vida
y en el borde de una fuente,
por su bien o por su mal
una mañana se hallaron
y sedientos se inclinaron
sobre el líquido cristal.
Se inclinaron, y en la esfera
cristalina viose al punto
de un niño el rostro muy junto
a una seca calavera.
La Muerte dijo: “¡Qué hermoso!”
_”¡Que horrible!”_el niño pensó;
bebió aprisa y se escapó
por el bosque presuroso.
Segundo encuentro
Pasó el tiempo, y cierto día,
ya el sol en toda su altura,
en la misma fuente pura
bebieron en compañía,
por su bien o por su daño
la Muerte y un hombre fuerte;
la de siempre era la muerte;
el hombre el niño de antaño.
Como viose de los dos
la imagen en el cristal
con la luz matutinal
que manda a los mundos Dios,
la del hombre, áspera tez,
y la imagen hosca y fiera
de su helada compañera,
se pintaron esta vez.
Bajo el agua limpia y fría
sus reflejos observaron:
como entonces se miraron
se miraron todavía.
Ella dijo no sé qué
señalando hacia el espejo.
Él murmuró: “¡Pobre viejo!”,
bebió despacio y se fue.
Tercer encuentro
Cae la tarde; el sol anega
en pardas nubes su luz;
envuelta en negro capuz
medrosa la noche llega.
Dos sombras van a la fuente,
las dos beben a porfía,
y aún no sacia el agua fría
sed atrasada y ardiente.
Se miran y no se ven;
pero pronto por fortuna
subirá al cielo la luna
y podrán mirarse bien.
Al fin su luz transparente
el espacio iluminó,
y en espejo convirtió
los cristales de la fuente.
Y eran las dos sombras ideales,
bajo el agua sumergidas,
de tal modo parecidas,
que al partir las sombras reales
de sus destinos en pos,
o por darse mala maña,
o por confusión extraña,
cada sombra de las dos
tomó en el líquido espejo
lo primero que encontrose,
y, sin notarlo, llevose
de la otra sombra el reflejo.

XXXV
Fernando Pessoa

 

Y hay poetas que son artistas
y trabajan en sus versos
¡como un carpintero en la madera!
¡Qué triste no saber florecer!
Tener que poner verso sobre verso como quien construye un muro
y ver si está bien y tirarlo si no lo está…
Cuando la única casa artistica es toda la Tierra
que varía y está siempre bien y es siempre la misma.
Pienso en esto no como quien piensa sino como quien respira.
Y miro las flores y sonrío…
No sé si ellas me comprenden
ni si las comprendo a ellas,
pero sé que la verdad está en ellas y en mí
y en nuestra común divinidad
de dejarnos ir y vivir por la Tierra
y llevarnos en brazos por las Estaciones contentas
y dejar que el viento cante para adormecernos
y no tener sueños en nuestro sueño.

AMOR NO ES
Laura Victoria

 

Ya ni versos escribo, sólo queda
este soñar de lágrimas teñido,
y una queja distante en el olvido
azul lejano de tu voz de seda.
Amor no es, es algo que remeda
la desmembranza del rosal caído,
donde ya ni las sombras hacen nido,
ni el viento en rondas de cristal enreda.
Algo que ayer fue lirio de mi fuente,
frescura de mi noche, y suavemente
luminar en mi senda florecida.
Algo que en mi agonía aún retengo,
porque es la única verdad que tengo
y no puedo arrancarla de mi vida.

TORRE Y LUZ
Virginia Macias Torres

 

Vuelvo iluminado mi torre vibra en su escaque
inventé una melodía es la canción de la luz que se canta en
el
exacto instante
cuando el tablero es la infinitud la coronación la fiesta
y soy el ajedrecista volando en este reino en la aventura
regocijado
canto canto alllá mi torre se eleva y las estrellas el
universo el misterio
me son gratos terrenal belleza hacia ti voy soy el
ajedrecista que canta.

SÓLO EN SUEÑOS
Jaime Sabines

 

Sólo en sueños,
sólo en el otro mundo del sueño te consigo,
a ciertas horas, cuando cierro puertas
detrás de mí.
¡Con qué desprecio he visto a los que sueñan,
y ahora estoy preso en su sortilegio,
atrapado en su red!
¡Con qué morboso deleite te introduzco
en la casa abandonada, y te amo mil veces
de la misma manera distinta!
Esos sitios que tú y yo conocemos
nos esperan todas las noches
como una vieja cama
y hay cosas en lo oscuro que nos sonríen.
Me gusta decirte lo de siempre
y mis manos adoran tu pelo
y te estrecho, poco a poco, hasta mi sangre.
Pequeña y dulce, te abrazas a mi abrazo,
y con mi mano en tu boca, te busco y te busco.
A veces lo recuerdo. A veces
sólo el cuerpo cansado me lo dice.
Al duro amanecer estás desvaneciéndote
y entre mis brazos sólo queda tu sombra.

EL POETA SE ACUERDA DE SU VIDA
Vicente Aleixandre

Perdonadme: he dormido.
Y dormir no es vivir. Paz a los hombres.
Vivir no es suspirar o presentir palabras que aún nos vivan.
¿Vivir en ellas? Las palabras mueren.
Bellas son al sonar, mas nunca duran.
Así esta noche clara. Ayer cuando la aurora
o cuando el día cumplido estira el rayo
final, ya en tu rostro acaso.
Con tu pincel de luz cierra tus ojos.
Duerme.
La noche es larga, pero ya ha pasado.

JAMÁS, MA SOEUR, TE HE AMADO TANTO
Bertolt Brecht

Jamás, ma soeur, te he amado tanto
como cuando me fui de ti en aquel crepúsculo.
Me engulló el bosque, el bosque azul, ma soeur,
sobre el que los pálidos astros quedaban para siempre ya al oeste.
No me reí ni lo más mínimo, nada nada, ma soeur,
yo, que jugando me dirigía a mi oscuro destino-
mientras que ya los rostros tras de mí
lentos palidecían en el atardecer del bosque azul.
Todo fue hermoso en aquella tarde única, ma soeur,
y nunca más después; tampoco antes-
claro que sólo me quedaban ya los grandes pájaros
que al atardecer tienen hambre en el oscuro cielo.

AMOR SIN DESCANSO
Johann Wolfgang Von Goethe

 

¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.
Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.
¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha…
¡Amor, tu eres esto!

CORÓNAME DE ROSAS
Fernando Pessoa

Coróname de rosas,
de verdad coróname
De rosas
Rosas que al quemar
Sobre una frente queman
Demasiado Rápido!
Coróname de rosas
Y con el volátil follaje,
Que así sea.

POEMA
Miguel de Cervantes Saavedra

 

¡Bien haya quien hizo
cadenitas, cadenas;
bien haya quien hizo
cadenas de amor!
¡Bien haya el acero
de que se formaron,
y los que inventaron
amor verdadero!
¡Bien haya el dinero
de metal mejor!
¡Bien haya quien hizo
cadenas de amor!

MUERTE
de www.amanecergotico.galeon.com

 

Las campanadas no cesan
flores y velas se vendenen las calles
tumbas que seran adornadas con ellas
en pocos dias marchitas como los cuerpos ahi postrados.
!Que triste es la muerte¡
casi tanto como la vida,
aunque despues todo sea un recuerdo
Solo los viejos conocen el poder del tiempo
de una vida ligada a la muerte,
los niños jugando a ser grandes
los adultos deseando volver a su infancia
Mi existencia termino entre sombras
baj unprofundo olor a sangre
alimentando la muerte, exterminando la vida
comose extermina la luz, como se extermina la oscuridad, como se exterminara la raza humana.
Le has demostrado al mundo que sabes vivir,
ahora grita al viento que tambien sabras morir.

ESCOMIENZA LA VIDA…
-Fragmento-
GONZALO DE BERCEO
a David Esquivel

En el nomne del Padre, que fizo toda cosa,
Et de don Ihesuchristo, fijo de la Gloriosa,
Et del Spíritu Sancto, que egual d’ellos posa,
De un confesor sancto quiero fer una prosa.
Quiero fer una prosa en román paladino,
En qual suele el pueblo fablar a su vecino,
Ca non so tan letrado por fer otro latino:
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino.
Quiero que lo sepades luego de la primera
Cuya es la ystoria, metervos en carrera:
Es de Sancto Domingo toda bien verdadera,
El que diçen de Silos, que salva la frontera.
En el nomne de Dios, que nombramos primero
Suyo sea el preçio, yo seré su obrero,
Galardón del laçerio yo en él lo espero,
Que por poco serviçio da galardón larguero.
Señor Sancto Domingo, dizlo la escritura,
Natural fue de Cañas, non de basa natura,
Lealmente fue fecho a toda derechura,
De todo muy derecho, sin nula depresura.
Parientes ovo buenos, del Criador amigos,
Que siguíen los ensiemplos de los padres antigos.
Bien sabíen escusarse de ganar enemigos:
Bien les veníe en mientes de los buenos castigos.
Juhán avíe nomne, el su padre ondrado,
Del liñaje de Mans un omne señalado,
Amador de derecho, de seso acabado,
No l’falsaríe su dicho por aver monedado.
El nombre de la madre deçir non lo sabría.
Como non fue escripto non l’devinaría;
Mas váyala el nombre de Dios, e Sancta María:
Prosigamos el curso, tengamos nuestra vía.
La çepa era buena, emprendió buen sarmiento,
Non fue como caña, que la torna el viento,
Ca luego así prendió, como de buen çimiento,
De oír vanidades non le prendíe taliento.

CAE EL SOL
José Hierro

 

Perdóname. No volverá a ocurrir.
Ahora quisiera
meditar, recogerme, olvidar: ser
hoja de olvido y soledad.
Hubiera sido necesario el viento
que esparce las escamas del otoño
con rumor y color.
Hubiera sido necesario el viento.
Hablo con la humildad,
con la desilusión, la gratitud
de quien vivió de la limosna de la vida.
Con la tristeza de quien busca
una pobre verdad en que apoyarse y descansar.
La limosna fue hermosa -seres, sueños, sucesos, amor-
don gratuito, porque nada merecí.
¡Y la verdad! ¡Y la verdad!
Buscada a golpes, en los seres,
hiriéndolos e hiriéndome;
hurgada en las palabras;
cavada en lo profundo de los hechos
-mínimos, gigantescos, qué más da:
después de todo, nadie sabe
qué es lo pequeño y qué lo enorme;
grande puede llamarse a una cereza
(‘hoy se caen solas las cerezas’,
me dijeron un día, y yo sé por qué fue),
pequeño puede ser un monte,
el universo y el amor.
Se me había olvidado algo
que había sucedido.
Algo de lo que yo me arrepentía
o, tal vez, me jactaba.
Algo que debió ser de otra manera.
Algo que era importante
porque pertenecía a mi vida: era mi vida.
(Perdóname si considero importante mi vida:
es todo lo que tengo, lo que tuve;
hace ya mucho tiempo, yo la habría vivido
a oscuras, sin lengua, sin oídos, sin manos,
colgado en el vacío,
sin esperanza.)
Pero se me ha borrado
la historia (la nostalgia)
y no tengo proyectos
para mañana, ni siquiera creo
que exista ese mañana (la esperanza).
Ando por el presente
y no vivo el presente
(la plenitud en el dolor y la alegría).
Parezco un desterrado
que ha olvidado hasta el nombre de su patria,
su situación precisa, los caminos,
que conducen a ella.
Perdóname que necesite
averiguar su sitio exacto.
Y cuando sepa dónde la perdí,
quiero ofrecerte mi destierro, lo que vale
tanto como la vida para mí, que es su sentido.
Y entonces, triste, pero firme,
perdóname, te ofreceré una vida
ya sin demonio ni alucinaciones.

AL FIN DE LA BATALLA
César Vallejo

 

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
«¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando «¡Tanto amor y no poder  nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

COPLAS DE EL ALMA QUE PENA POR VER A DIOS
San Juan de la Cruz

 

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero
que muero porque no muero.

I

En mí yo no vivo ya
y sin Dios vivir no puedo
pues sin él y sin mí quedo
éste vivir qué será?
Mil muertes se me hará
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero.

II

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir
y assí es contino morir
hasta que viva contigo.
Oye mi Dios lo que digo
que esta vida no la quiero
que muero porque no muero.

III

Estando ausente de ti
qué vida puedo tener
sino muerte padescer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.

IV

El pez que del agua sale
aun de alibio no caresce
que en la muerte que padesce
al fin la muerte le vale.
Qué muerte abrá que se yguale
a mi vivir lastimero
pues si más vivo más muero?

V

Quando me pienso alibiar
de verte en el Sacramento
házeme más sentimiento
el no te poder gozar
todo es para más penar
por no verte como quiero
y muero porque no muero.

VI

Y si me gozo Señor
con esperança de verte
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor
viviendo en tanto pabor
y esperando como espero
muérome porque no muero.

VII

Sácame de aquesta muerte
mi Dios y dame la vida
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero
que muero porque no muero.

VIII

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡O mi Dios!, quándo será
quando yo diga de vero
vivo ya porque no muero?

A LA TRISTEZA
Vicente Gaos

 

Si no fuera por ti…
si no fuera por ti, que cada tarde
tuyo me haces cuando el sol declina,
cuando todo es tan bello porque es triste,
y hundes más mis raíces
de hombre en la tierra… de hombre inmensamente
solo bajo el poniente en que Dios huye.
¿Qué sería de todo, qué sería
de nosotros? Ah, nunca
nunca hubiéramos visto
el secreto misterio de las cosas.
Oh, tú, tristeza, madre
de toda la hermosura que ha creado
el hombre en el dolor que da tu mano
con su dulce castigo…
No te apartes de mí, ven cada día
a hacerme triste, a hacerme hombre, hijo tuyo…
Visítame.

MARINA
T. S. Eliot

 

Qué mares qué playas qué rocas grises y qué islas
Qué agua lamiendo la proa
Y aroma de pino y el tordo cantando a través de la bruma
Qué imágenes regresan
Oh hija mía.
Quienes afilan los dientes del perro, queriendo
Muerte
Quienes resplandecen con la gloria del colibrí, queriendo
Muerte
Quienes se sientan en la pocilga de la satisfacción, queriendo
Muerte
Quienes sufren el éxtasis de los animales, queriendo
Muerte
Se han vuelto insustanciales, reducidos por un viento,
Un soplo de pino, y la bruma que canta espontánea
Por esta gracia disuelta en su lugar
¿Qué es este rostro, menos claro y más claro,
El pulso en el brazo, menos fuerte y más fuerte
Dado o prestado? mas distante que estrellas y más cerca que el ojo
Susurros y sonrisitas entre hojas y pies apresurándose
Bajo el sueño, donde se juntan todas las aguas.
Bauprés rajado por hielo y pintura rajada por el calor.
Yo hice esto, lo he olvidado
Y recuerdo.
El aparejo débil y el velamen podrido
Entre un junio y otro septiembre.
Hice esto desconociendo, semiconsciente, desconocido, lo mío.
La hilada de aparadura hace agua, las costuras necesitan calafateo.
Esta forma. este rostro, esta vida, a mi palabra por la que no está dicha,
Por quien despierta, los labios separados, la esperanza, los barcos nuevos.
¿Qué islas qué playas qué islas graníticas hacia mis cuadernas
Y tordo que llama a través de la bruma
Hija mía.

ME GUSTARÍA PARA MÍ
Luis Buñuel

 

Lágrimas o sauces sobre la tierra
de dientes de oro
de dientes de polen
como la boca de una muchacha
de cuyos cabellos brotaba el río
en cada gota un pececillo
en cada pececillo un diente de oro
en cada diente de oro una sonrisa de quince años,
para que se reproduzcan las libélulas
¿En qué puede pensar una doncella cuando el viento le descubre los muslos?

LOS ÁNGELES MUERTOS
Rafael Alberti

 

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.

TODOS LOS DÍAS
José Antonio Labordeta

 

Todos los días
escucho la misma melodía
y me ensombrezco
porque me trae recuerdos
de mi infancia
cuando la eternidad
estaba presente
en el rostro ajado
de mi padre.
Cierro todas las puertas.
Cierro los candados
y él está siempre conmigo
entonando la vieja melodía.
Cuando se fue,casi de golpe,
me quedé colgado
en mitad del último verso
de la canción querida.
Nunca soy capaz de terminarla.
Cierro los candados
y él está siempre conmigo
entonando la vieja melodía.

UNA VEZ, JUNTO AL PACÍFICO
Robert Frost

 

Las aguas agitadas con gran fragor rompían.
Y las olas cimeras, al ver las que venían,
hacer algo querían a la costa cercana
que el mar jamás ha hecho a la tierra su hermana.
Bajas e hirsutas eran las nubes en el cielo,
como guedejas sobre unos ojos de anhelo.
Diríase, en verdad, sin poder dar razones,
que agradaba a la costa tener sus farallones,
y a éstos ser sostenidos por todo un continente.
Se acercaba una noche de tiniebla evidente,
y no sólo una noche, sino una época horrible.
Habría que aprestarse contra un furor posible,
pues vendría algo más que olas en algazara
cuando su último ¡Apáguese la luz! Dios decretará.

LA NOVIA SOMBRA
J.R.R. Tolkien

 

Había un hombre que vivía solo,
mientras el día y la noche iban pasando
se sentaba tan quieto como una piedra tallada,
aún así no proyectaba ninguna sombra.
Los búhos blancos se encaramaban sobre su cabeza
bajo la luna de invierno;
se limpiaban los picos y le creían muerto
bajo las estrellas de junio.
Llegó una dama vestida de gris
en el radiante crepúsculo:
Un momento ella permanecería quieta,
su pelo con flores entrelazadas.
Él despertó, como surgido de la piedra,
y rompió el hechizo que lo aprisionaba;
La abrazó deprisa, ambos de carne y hueso,
y envolvió la sombra de ella alrededor de él.
Nunca más ella camina por su cuenta,
con sol, luna o estrella;
ella mora abajo, donde ni días
ni noches hay.
Pero una vez al año, cuando sea abren las cavernas
y despiertan las cosas ocultas,
bailan juntos hasta el alba
y una sola sombra proyectan.

ALLÍ
Juan Gelman

 

Nadie te enseña nada.
Nadie te enseña a ser vaca.
Nadie te enseña a volar en el espanto.
Mataron a miles de compañeros y nadie te enseña
a hacerlos de nuevo.
¿Cómo hago,
cómo hago yo?
¿hay que romper la memoria para que se vacíe
como un vaso roto?
Me consuelo estúpidamente.
Miro navegar rostros en mi sangre y me digo
que no murieron aún.
Pero mueren aún
Y yo mismo, ¿qué hago mirando cada rostro?
¿Me muero en ellos cada vez?
En alguna telita del futuro habrán escrito /sus nombres.
Pero la verdad es que están muertos,
amortajados por la incomprensión.
Alzan sueños sin método
contra la vida chiquita.

EL REINO DE LOS CABIROS
José Antonio Ramos Sucre

 

Unas aves negras y de ojos encarnizados se alojaban entre los mármoles derruidos. Infligían la afrenta de las arpías soeces. Andaban a saltos menudos y alzaban un vuelo inelegante.
La vega de la ciudad abundaba en arbustos malignos citados, para memoria de la venganza y amargura, en más de un libro sapiencial.
Un busto de mirada absorta, ceñido de guirnalda de yedra, se alzaba a cada momento sobre su pedestal roto. El suelo de los jardines violados había dado albergue, un siglo antes, a las víctimas de una histórica epidemia.
La luz del día regurgitaba de una rotura del globo del sol, y la noche, duradera cual las del invierno, estaba a cargo de un astro, de orbe incompleto y de través.
Unos hombrecillos deformes brotaban del suelo, en medio del sopor nocturno. Salían por una apertura semejante al escotillón de un tablado. Sus ojos eran oblicuos y el cabello lacio y espeso invadía la angosta zona de la frente. Respondieron a mi interpelación valiéndose de un gesto lúbrico y hube de asestarles el puño sobre la faz dura, como de piedra. La mano me sangra todavía.
Yo no contaba otra amistad sino la de una mujer desconsolada, atenta a mi bien y a las memorias de un mundo superior. No sabría decir su nombre. Yo olvidaba, en el principio de cada mañana, su discurso.
Ella misma me puso en el camino del mar y me señaló una estrella sin ocaso.
A poco de soltar las velas al viento próspero, vi alzarse, desde el sitio donde me habían despedido con lamentos, una interminable espiral de humo.

ALBA DE PROA
Gabriel Zaid

 

Navegar,
navegar.
Ir es encontrar.
Todo ha nacido a ver.
Todo está por llegar.
Todo está por romper
a cantar.

UNA TARDE CITADINA
John Ashbery

 

Un velo de niebla protege esta
Lejana tarde por todos olvidada
En dicha fotografía, ellos ahora en conjunto
Absortos gimiendo a través de la vejez o la muerte.
Si uno pudiera aprender los Estados Unidos
O por lo menos una refinada omisión
Que se filtre en nuestro perfil
Precisando nuestros espacios con una sombra
Que sea fugaz también.
Pero que celebre
Porque en verdad define, después de todo:
Guirnaldas grises, aquel terceto
Aguardando la luz para cambiar,
El aire alzando los cabellos de alguien
Al revés en el reflexivo estanque.

SEÑAL DE AVISO
Robinson Jeffers

 

Tú, civilizado, clamas cómo volver a ser humano: esto te lo dirá.
Vuélcate hacia afuera, ama las cosas, no a los hombres, aléjate de la humanidad,
Deja a esa muñeca mentir. Considera si te gusta cómo crecen los lirios,
Reclínate sobre la piedra silenciosa hasta sentir su divinidad
Enfría tus venas, mira las estrellas silenciosas, deja a tus ojos
Escalar los grandes peldaños y salir de la fosa de ti mismo y del hombre.
Las cosas son tan hermosas, tu amor seguirá a tus ojos;
Las cosas son el Dios, amarás a Dios, y no en vano
Pues hacia lo que amamos crecemos, compartimos su naturaleza. Al final
Mirarás atrás sobre el resplandor de las estrellas y verás que incluso
La pobre muñeca humanidad tiene un lugar bajo el cielo.
Sus virtudes renuevan sus mosaicos a tu alrededor, las virutas de pujanza
Y enfermedad; pero ahora eres libre, incluso para llegar a ser humano,
Pero nacido de la roca y el aire, no de un vientre de mujer.

OTOÑO
Juan Ramón Jiménez

 

Esparce octubre, al blando movimiento
del sur, las hojas áureas y las rojas,
y, en la caída clara de sus hojas,
se lleva al infinito el pensamiento.
Qué noble paz en este alejamiento
de todo; oh prado bello que deshojas
tus flores; oh agua fría ya, que mojas
con tu cristal estremecido el viento!
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura,
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece,
echado en el verdor de una colina!
En una decadencia de hermosura,
la vida se desnuda, y resplandece
la excelsitud de su verdad divina.

LAS TRES HOJAS
Federico García Lorca

 

1

Debajo de la hoja
de la verbena
tengo a mi amante malo.
¡Jesús, qué pena!

2

Debajo de la hoja
de la lechuga
tengo a mi amante malo
con calentura.

3

Debajo de la hoja
del perejil
tengo a mi amante malo
y no puedo ir.

BAJO ESTE CIELO AZUL
José Domingo Gómez Rojas

 

Bajo este cielo azul todo florido de astros
cada pupila siente que se ahonda el abismo
y que ampliando sus formas tiene un florecimiento
de estrellas y de cielos, como la inmensidad.
Bajo el desnudo azul, luminoso de estrellas,
se dignifica todo: charco, flor y gusano;
y en el florecimiento desnudo de los astros
la original belleza canta a la Eternidad.
La beatitud serena de la noche refresca
las canciones de chapo sonoro de la fuente
y en toda cosa humilde la santidad del cielo
pone unciones de estrellas, pone besos de amor.
Los árboles enhebran sus canciones al viento,
las raíces ahondan el negror de la tierra
y entretejen los dedos de sus finas urdimbres
presintiendo en el polvo la transfusión del sol.
Las arañas triangulan sus geométricas telas
en rosales o en cardos y a través de los hilos
se proyectan pedazos de cielo con estrellas
y así, hasta la araña teje su cendal de luz.
Los senderos se alargan narrando una leyenda
de antiguos peregrinos que no volvieron nunca…
Los ojos se humedecen de bondad bajo el párpado
y los labios cuajados de besos se hacen frutas
largamente gustadas por una juventud.
Los abuelos se sienten renacer en los nietos
y sienten que prolongan la humanidad, la vida;
y la madre que siente la tibieza del hijo
al darle los pezones del seno, santifica
el horror de la carne que florece gusanos…
Yo pienso que en las noches todas floridas de astros
hay olor a la luz nueva de vírgenes estrellas,
y pienso que algún día lejano de una estirpe
nacerá él que, venciendo los zipos de la muerte
nos pondrá frente a frente de Dios y de la Vida
(y hasta pienso que yo vendré, lejanamente
desde otro astro, a escuchar las parábolas nuevas).

FILOSOFÍA DEL AMOR
Percy Bysshe Shelley

 

Las fuentes se unen con el río
y los ríos con el Océano.
Los vientos celestes se mezclan
por siempre con calma emoción.
Nada es singular en el mundo:
todo por una ley divina
se encuentra y funde en un espíritu.
¿Por qué no el mío con el tuyo?
Las montañas besan el Cielo,
las olas se engarzan una a otra.
¿Qué flor sería perdonada
si menospreciase a su hermano?
La luz del sol ciñe a la tierra
y la luna besa a los mares:
¿para qué esta dulce tarea
si luego tú ya no me besas?

DESPUÉS DE VEINTE AÑOS
Antonio Gamoneda

 

Cuando yo tenía catorce años
me hacían trabajar hasta muy tarde.
Cuando llegaba a casa,
me cogía la cabeza mi madre entre sus manos.
Yo era un muchacho que amaba el sol y la tierra
y los gritos de mis camaradas en el soto
y las hogueras en la noche
y todas las cosas que dan salud y amistad
y hacen crecer el corazón.
A las cinco del día, en el invierno,
mi madre iba hasta el borde de mi cama
y me llamaba por mi nombre
y acariciaba mi rostro hasta despertarme.
Yo salía a la calle y aún no amanecía
y mis ojos parecían endurecerse con el frío.
Esto no es justo, aunque era hermoso
ir por las calles y escuchar mis pasos
y sentir la noche de los que dormían
y comprenderlos como a un solo ser,
como si descansaran de la misma existencia,
todos en el mismo sueño.
Entraba en el trabajo.
La oficina olía mal y daba pena.
Luego, llegaban las mujeres.
Se ponían a fregar en silencio.
Veinte años.
He sido escarnecido y olvidado.
Ya no comprendo la noche
ni el canto de los muchachos sobre las praderas.
Y, sin embargo, sé
que algo más grande y más real que yo
hay en mí, va en mis huesos:
Tierra incansable,
firma la paz que sabes.
Danos nuestra existencia a nosotros mismos.

OJOS QUE VI CON LÁGRIMAS
T. S. Eliot

Ojos que vi con lágrimas la última vez
a través de la separación
aquí en el otro reino de la muerte
la dorada visión reaparece
veo los ojos pero no las lágrimas
esta es mi aflicción.
Esta es mi aflicción:
ojos que no volveré a ver
ojos de decisión
ojos que no veré a no ser
a la puerta del otro reino de la muerte
donde, como en éste
los ojos perduran un poco de tiempo
un poco de tiempo duran más que las lágrimas
y nos miran con burla.

BUENO ES SOÑAR. DESPERTAR ES MEJOR
Emily Dickinson

Bueno es soñar. Despertar es mejor
si se despierta en la mañana.
Si despertamos a la media noche,
es mejor soñar con el alba.
Más dulce el figurado petirrojo
que nunca alegró el árbol,
que enfrentarse a la solidez de un alba
que no conduce a día alguno.

LA MUERTE
Julio César Aguilar

 

Como moneda
que lanzara Dios al abismo,
sin detenerse,
ruedan los días
hacia la abierta alcantarilla
por la que exhala, en su locura,
su desorden la infatigable muerte.
Y nosotros,
con el afán de rescatar la moneda
y de hacerla propia,
tras ella rodamos.
Arrojados al vacío
igual que desechos
por el Dios invisible,
junto con la moneda nosotros
vamos también al respiradero
donde, irremisiblemente,
un pedazo de nuestras vidas,
cualquier día al fin, ha de arrastrar
el asfixiante tumulto de sus aguas.

SILENCIO
Octavio Paz

 

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

LA LLUVIA
Jorge Luis Borges

 

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.
Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.
Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto
Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.

EL MAR
Pablo Neruda

 

Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia:
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navios.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.
Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.
Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento.

MI DUQUESA MUERTA
Robert Browning

 

Sobre aquella pared, ved el retrato
de mi Duquesa muerta; se diría
que vive; prodigioso lo afirmo.
Aquí aparece como un día Pandolfo
la pintó con sus manos. Para verla,
¿no queréis sentaros? Dije Pandolfo
que nunca vio un extraño,
como sois vos, en la silueta, el hondo
y apasionado y serio encanto suyo,
sin volverse hacia mi (pues la tela
que la cubre por vos la he quitado,
y nadie la toca sino yo) ansioso
de interrogantes, si osaba, como el raro
prodigio vino aquí; ya en otros
percibí tal curiosidad. Señor, no sólo
de su marido el aspecto en las mejillas
de la Duquesa tonos tan alegres ponía.
Pandolfo bromeaba a menudo diciendo:
La manta de mi Señora cae demasiado
por la fina muñeca; o bien:
El arte pierde toda esperanza, impotente
será para copiar ese desmayo de suavidad
que muere en su garganta.
Galanterías de ese tipo fueron suficientes
para dar a sus mejillas esos alegres tonos.
Era el suyo un corazón -no se cómo decirlo-
propenso a la felicidad y al encanto fácil.
Encontraba placer en todas las cosas,
y sus ojos en todo se posaban. Todo era grato
para ella, señor, mis alabanzas en su pecho;
las luces del poniente, las cerezas que un necio
le traía del huerto, adulador; el burro blanco
sobre el cual cabalgaba en torno a la terraza;
cualquiera, cualquier cosa su rumor
o su elogio merecía. Daba gracias a todos -de alguna
manera, no se cómo- y mi regalo de novecientos
años de nobleza, con el don de cualquiera equiparaba.
¿Quién burlaría tan ligera frivolidad?
Si yo tuviera ingenio -que no tengo-
en hablar, muy claro le hubiera dicho: En esto
sí me disgustáis, o en esto os equivocáis.
Y ella, si al verse corregida no mostraba
agudezas, ni excusas os pedía. Señor, sonreiría,
sin duda al verme tolerar; sin embargo
¿quién toleró una sonrisa libre?
Siguió aquello. Con una orden, todas acabaron
al mismo tiempo sus sonrisas.
Observadla aquí como en vida.
Levantaos para contemplarla,
podemos descender junto a nuestros amigos.
Os repito que la notoria calidez del Conde,
vuestro Señor; es buena garantía
de que todas mis justas peticiones atenderá.
Más os declaro que la sola hermosura de su hija
me arrebata. Señor, bajemos juntos.
Ved aquel Neptuno que va sobre un caballo de mar.
Una pintura no del todo vulgar: obra de Claudio
de Insbruck, en bronce para mí fundida.

TENGO MIEDO
Pablo Neruda

 

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza
del cielo se abre como una boca de muerto.
Tiene mi corazón un llanto de princesa
olvidada en el fondo de un palacio desierto.
Tengo miedo -Y me siento tan cansado y pequeño
que reflojo la tarde sin meditar en ella.
(En mi cabeza enferma no ha de caber un sueño
así como en el cielo no ha cabido una estrella.)
Sin embargo en mis ojos una pregunta existe
y hay un grito en mi boca que mi boca no grita.
¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste
abandonada en medio de la tierra infinita!
Se muere el universo de una calma agonía
sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde.
Agoniza Saturno como una pena mía,
la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde.
Y por la vastedad del vacío van ciegas
las nubes de la tarde, como barcas perdidas
que escondieran estrellas rotas en sus bodegas.
Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

EL BREVE AMOR
Julio Cortázar

 

Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en le espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiédose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo-
(¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos ?).

LA RELATIVIDAD DE ESCHER
Michel Krott

 

Tres mundos, encerrados en una casa
donde escaleras seducen a los sin rostro
para evitarse mutuamente en una eternidad ciega.
Tres espacios, cajas fuertes cerradas.
La gente deambula segura de sí misma
como títeres perezosos que nunca se liberan
de los caminos trillados que los separan.
Desde los sótanossuben a la planta baja.
Un árbol, un arco, por el cual un pálido sol
espía con recelo en una imagen deformada.
Pareciera que viviesen en un sueño largo
incansable, que de una rutina comenzó
y ahora difumina dividido,
fragmentado por una ambición sin color.

CAMINOS BIFURCADOS
Ana Muela Sopeña

 

El
tiempo
se
acelera
y
nosotros
corremos
en
las
jaulas
hacia
vórtices
fríos
de
oscuridad
creciente.
Los
relojes
se
escuchan
en
los
sueños
y
nosotros
estamos
tan
tranquilos
cabalgando
hacia
un
mundo
en
creación,
donde
la
luz
florece
a
cada
instante.

LA PRIMAVERA
Taneda Santôka

Abriendo la ventana
a reventar de primavera.

POEMA
RAÚL PRUDENCIO

 

Tú.

LOS CORAZONES QUE SUPUSE MUERTOS…
William Shakespeare

 

Los corazones que supuse muertos
pues me faltaban, a tu pecho ocupan;
en él reinan amor y sus virtudes
y los amigos que creí enterrados.
¡Cuánta lágrima pía de mis ojos
robó el amor leal por esos muertos
que no son más que seres que han cambiado
de lugar y que yacen en ti ocultos!
Tú eres la tumba donde vive amor;
de mis amores los trofeos te ornan;
cada uno te dio mi parte suya
y ahora es tuyo el bien que fue de muchos.
Veo en ti las imágenes que amé:
soy tuyo entero pues las tienes todas.

POEMA
WALT WHITMAN

 

Por más lejos que mires…
existe un espacio sin límites
más allá,
por más que cuentes…
existe un tiempo sin límites
antes y después.

LOS VOLCANES
José Santos Chocano

 

Cada volcán levanta su figura,
cual si de pronto, ante la faz del cielo,
suspendiesen el ángulo de un vuelo
dos dedos invisibles de la altura.
La cresta es blanca y como blanca pura:
la entraña hierve en inflamado anhelo;
y sobre el horno aquel contrasta el hielo,
cual sobre una pasi6n un alma dura.
Los volcanes son túmulos de piedra,
pero a sus pies los valles que florecen
fingen alfombras de irisada yedra;
y por eso, entre campos de colores,
al destacarse en el azul, parecen
cestas volcadas derramando flores.

LAS HOJAS CAÍDAS
Taneda Santôka

 

La sensación de que algo me falta…
Caen las hojas.

EL PEREGRINO
Maximilian Voloshin

 

Soy como el peregrino de los viajes sin retorno,
voy de hogar en hogar y de país en país.
Presiento una hermana en cada muchacha
y en vano busco entre los hombres un hermano.
Mi alma se llena de punzantes alegrías;
tengo fe en la vida, en el sueño, la verdad y el juego
y sé que al fin descansaré junto a mi Padre,
allí donde me esperan los míos.

HISTORIA DE MARINOS
Tomas Tranströmer

 

Hay días de invierno sin nieve en que el mar es pariente
de zonas montañosas, agazapado en plumaje gris,
azul apenas un minuto, largas horas con olas como pálidos
linces, buscando en vano apoyo en las piedras de la orilla.
Un día como estos salen del mar restos de naufragio en busca
de sus propietarios, sentados en el bullicio de la ciudad, y
ahogadas
tripulaciones van hacia tierra, más tenues que humo de pipa.
(En el Norte andan los verdaderos linces, con garras afiladas
y ojos soñadores. En el Norte, donde el día
vive todo el tiempo en una mina.
Allí donde el único sobreviviente puede estar
junto al horno de la Aurora Boreal escuchado
la música de los muertos por frío.)

COMO TINAJA
Gioconda Belli

 

En los días buenos,
de lluvia,
los días en que nos quisimos
totalmente,
en que nos fuimos abriendo
el uno al otro
como cuevas secretas;
en esos días, amor
en mi cuerpo como tinaja
recogió toda el agua tierna
que derramaste sobre mí
y ahora
en estos días secos
en que tu ausencia duele
y agrieta la piel,
y el agua sale de mis ojos
llena de tu recuerdo
a refrescar la aridez de mi cuerpo
tan vacío y tan lleno de vos.
UN DÍA
Apuleyo Soto
Un día es un inmenso llanto,
y lloras y ya no pasa nada.
Otro día es más llanto y tampoco
le pasa al mundo nada.
Naciste con la lágrima
puesta y todo
es volver a llorar.

NO PERDAMOS EL TIEMPO
Gloria Fuertes

 

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando…
¿Qué importancia tiene todo eso,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.

EL BUEN INSOMNIO
Alicia abatilli
www.enelpaisdealiciamaria.blogspot.com

¿En qué momento esta luna me habita,
sin contenerme? ¿Por qué no me imagino
sin este amor navegando por mi pecho?
Es la hora más oscura, pero sin sombras,
cuando el pasado se contempla sin miedo,
porque el presente te menciona en cada hecho.
La tierra tiene sed y se sabe buena,
todo parece serlo, hasta el insomnio,
que me sorprende mirándome sin despecho.

POEMA
Walt Whitman

 

Creo que no haré otra cosa
durante mucho tiempo
que escuchar,
para aumentar
mi caudal con lo que oigo…
y dejar
que los sonidos me enriquezcan.

POEMA
Félix Alejo

 

Con el coche cargado
y lagrimas en mis ojos
miro hacia atras
viendo lo que dejo.
Me pongo ha mirar hacia delante
y sólo veo
el mundo gris que me rodea.
Nunca sentirme
tan solo
como en los últimos meses.
He visto por la felicidad,
ésa que llaman…
No sera mejor
vivir sin felicidad
y estar bien
con uno mismo.
¿Por qué?
¿Felicidad?
¿Dinero?

DE INVIERNO
Rubén Darío

 

En invernales horas, mirad a Carolina.
Medio apelotonada, descansa en el sillón,
envuelta con su abrigo de marta cibelina
y no lejos del fuego que brilla en el salón.
El fino angora blanco junto a ella se reclina,
rozando con su hocico la falda de Aleçón,
no lejos de las jarras de porcelana china
que medio oculta un biombo de seda del Japón.
Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño:
entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris;
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño
como una rosa roja que fuera flor de lis.
Abre los ojos; mírame con su mirar risueño,
y en tanto cae la nieve del cielo de París.

DE UN CAMINANTE ENFERMO QUE SE ENAMORÓ DONDE FUE HOSPEDADO
Luis de Góngora

 

Descaminando, enfermo, peregrino
En tenebrosa noche, con pie incierto
La confusión pisando del desierto,
Voces en vano dio, pasos sin tino.
Repetido latir, si no vecino,
Distincto oyó de can siempre despierto,
Y en pastoral albergue mal cubierto
Piedad halló, si no halló camino.
Salió el sol, y entre armiños escondida,
Soñolienta beldad con dulce saña
Salteó al no bien sano pasajero.
Pagará el hospedaje con la vida;
Más le valiera errar en la montaña,
Que morir de la suerte que yo muero.

INITIUM
Paul Verlaine

 

Los violines unían su gozo al canto de las flautas
mientras el baile se enardecía, y entonces la vi,
su blonda cabellera iba deslizándose por las volutas
de las orejas y hacia allí mi Deseo iba tal un beso,
y aunque quería hablarle no me atrevía.
Ella bailaba, una mazurca lenta la envolvía
en su ritmo de indolencia, como un verso,
-melodiosa rima, brillante metáfora-
y así se esparcía y triunfaba su alma pura
en la hondura sensual de sus ojos gris-verdes.
Desde entonces, mi Pensamiento -fijo-
ese esplendor evocado contempla, adorándolo,
y mi amor, lleno de superstición, en su Recuerdo
penetra como si fuese un templo.
Et je crois que voici venir la Passion.

LAS CAMPANAS
H.P. Lovecraft

 

Año tras año oí aquel tañido débil y lejano
De graves campanas traído por el viento negro de medianoche;
Extraños repiques, que no venían de ningún campanario
Que pudiese descubrir, sino como de más allá de un gran vacío.
Busqué una pista en mis sueños y recuerdos,
Y pensé en todos los carillones que albergaban mis visiones;
Los de la apacible Innsmouth, donde las blancas gaviotas planeaban
En torno a una aguja que conocí antaño.
Siempre perplejo seguí oyendo caer aquellas notas
Hasta una noche de marzo en que la lluvia fría y desapacible
Me hizo franquear de nuevo las puertas del recuerdo
Hacia las viejas torres donde tañían badajos enloquecidos.
Tañían… pero desde las corrientes sin sol que fluyen
Por valles profundos hasta verter al lecho muerto del mar.

LAS CUATRO DE LA MAÑANA
Wislawa Szymborska

 

Hora de la noche al día.
Hora de un costado al otro.
Hora para treintañeros.
Hora acicalada para el canto del gallo.
Hora en que la tierra niega nuestros nombres.
Hora en que el viento sopla desde los astros extintos.
Hora y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.
Hora vacía.
Sorda, estéril.
Fondo de todas las horas.
Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada.
Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada,
habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco,
si es que tenemos que seguir viviendo.

SIEMPRE ES LOCURA
de www.unosyotros.blogspot.com

 

Siempre es locura,
el mirar las flores como racimos de uva
ver las calles llenas de neblina,
y ver a la gente con paso inconcluso,
rebuscando silencios en los ruidos.
Siempre es locura,
hablar a los ríos desde las orillas.
Sentir el dolor de otro como si fuera de uno mismo;
ver la soledad como baja por tus brazos
y atraparla con tus manos,
para volver hacer un circuito cerrado.
Siempre es locura,
ver caminar a las azucenas por cunetas,
y seguir con silencios trasnochados
por sendas de brumales,
mientras nos atosigan palomas mensajeras
comisionadas con palabras frías.
Siempre es locura,
cuando pasan descalzos los versos
y te encuentran sin un par de zapatos
para abrigarlos antes que les cojan los fríos
con la mente marchita por los hielos
y sin el calor de la palabra.
Siempre es locura,
notar como la luz maneja esencias
y la noche coteja y las expande
en el invernadero de tinieblas
con rayos oblicuos de luna
hasta el corazón propio de la nada.
Siempre es locura,
ver como la tristeza quiere ser tu colega
y te llenas solapadamente de neblina
mientras un cisne blanco estira cuello
y ráfagas de luz franquean ramas
saliendo a relucir un dueto en sombra.
Siempre es locura,
tener la noche y el silencio por compañera
y dialogar con los seres más diversos,
con palabras de carne,
para acercarlas a labios que abrasen.
Locura es siempre,
tratar de dialogar con las nubes
y ver como un rayo baja comunicativo
para encender labios carnosos
en las primicias de una rosa blanca.
En el cenit donde los vocablos cogen ritmo,
se ciernen vientos favorables
que adornan las falderas de montañas,
teniendo como sobrepellices picos albos,
blanca nieve con su pureza
cual ardid, de lo que siempre es locura.

DESNUDO
Manuel Altolaguirre

 

El cielo de tu tacto
Amarillo cubría
El oculto jardín
De pasión y de música.
Altas yedras de sangre
Abrazaban tus huesos.
La caricia del alma
-Brisa en temblor- movía
Todo lo que tú eras.
¡Qué crepúsculo bello
De rubor y cansancio
Era tu piel! Estabas
Como un astro sin brillo,
Recibiendo del sol
La luz de tu contorno.
Sólo bajo tus pies era de noche.
Eres cárcel de música
De la música presa,
Que intentaba escapar
En cada gesto tuyo,
Pero que no podía salir
Y se asomaba como un niño
A los cristales de tus ojos claros.

XXIII
Gustavo Adolfo Bécquer

 

Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.

A TODOS, A VOSOTROS
Pablo Neruda

 

A todos, a vosotros,
los silenciosos seres de la noche
que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros,
lámparas
de la luz inmortal, líneas de estrella,
pan de las vidas, hermanos secretos,
a todos, a vosotros,
digo: no hay gracias,
nada podrá llenar las copas
de la pureza,
nada puede
contener todo el sol en las banderas
de la primavera invencible,
como vuestras calladas dignidades.
Solamente
pienso
que he sido tal vez digno de tanta
sencillez, de flor tan pura,
que tal vez soy vosotros, eso mismo,
esa miga de tierra, harina y canto,
ese amasijo natural que sabe
de dónde sale y dónde pertenece.
No soy una campana de tan lejos,
ni un cristal enterrado tan profundo
que tú no puedas descifrar, soy sólo
pueblo, puerta escondida, pan oscuro,
y cuando me recibes, te recibes
a ti mismo, a ese huésped
tantas veces golpeado
y tantas veces
renacido.
A todo, a todos,
a cuantos no conozco, a cuantos nunca
oyeron este nombre, a los que viven
a lo largo de nuestros largos ríos,
al pie de los volcanes, a la sombra
sulfúrica del cobre, a pescadores y labriegos,
a indios azules en la orilla
de lagos centelleantes como vidrios,
al zapatero que a esta hora interroga
clavando el cuero con antiguas manos,
a ti, al que sin saberlo me ha esperado,
yo pertenezco y reconozco y canto.

UN CAMBIO EN LOS CLIMAS DEL CORAZÓN
Dylan Thomas

 

Un cambio en los climas del corazón
vuelve seco lo húmedo, la bala de oro estalla
sobre la tumba helada.
Un clima en la comarca de las venas
cambia la noche en día; la sangre entre sus soles
ilumina al viviente gusano.
Un cambio en el ojo advierte a tiempo
la ceguera hasta el hueso; y el útero incorpora
una muerte mientras surge la vida.
Una sombra en el clima del ojo
es a medias su luz; el mar sondeado irrumpe
sobre una tierra sin arpones.
La semilla que del lomo hace una selva
divide en dos su fruto; y la mitad se escurre
lenta en un viento dormido.
Un clima en la carne y el hueso
es seca y húmeda; el viviente y el muerto
se mueven como espectros ante el ojo.
Un cambio en el clima del mundo
vuelve espectro al espectro; y cada niño dentro su madre
se repliega en su doble de sombra.
Un cambio echa la luna dentro del sol,
tira de las ajadas cortinas de la piel;
y el corazón entrega a sus muertos.

SOÑÉ CONTIGO ESTA NOCHE…
Paul Verlaine

Soñé contigo esta noche:
Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas…
Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.
Era de una elasticidad,
De un resorte verdaderamente admirable:
Dios… ¡Qué aliento y qué cintura!
Y tú, querida, por tu parte,
Qué cintura, qué aliento y
Qué elasticidad de gacela…
Al despertar fue, en tus brazos,
Pero más aguda y más perfecta,
¡Exactamente la misma fiesta!

LA NIÑA DE GUATEMALA
José Martí

 

Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.
Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.
…Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.
Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.
…Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.
Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en mi vida!
…Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.
Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.
Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

DAME LA MANO
Gabriela Mistral

 

Dame la mano y danzaremos;
dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
como una flor, y nada más…
El mismo verso cantaremos,
al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza;
pero tu nombre olvidarás,
porque seremos una danza
en la colina y nada más…

MI SUEÑO
Paul Verlaine

 

Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante
de una mujer ignota que adoro y que me adora,
que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora
y que las huellas sigue de mi existencia errante.
Se vuelve transparente mi corazón sangrante
para ella, que comprende lo que mi mente añora;
ella me enjuga el llanto del alma cuando llora
y lo perdona todo con su sonrisa amante.
¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro.
¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro,
el de virgen de aquellas que adorando murieron.
Como el de las estatuas es su mirar de suave
y tienen los acordes de su voz, lenta y grave,
un eco de las voces queridas que se fueron…

EL SILENCIO
Federico García Lorca

 

Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.

HAIKU
Yosa Buson

 

Ikkoo no
Gan ia jaiama ni
Tsuki o in su

Versos de ocas
Sobre las colinas
La luna su sello

A UN SUEÑO
Luis de Góngora

 

Varia imaginación que, en mil intentos,
A pesar gastas de tu triste dueño
La dulce munición del blando sueño,
Alimentando vanos pensamientos,
Pues traes los espíritus atentos
Sólo a representarme el grave ceño
Del rostro dulcemente zahareño
(Gloriosa suspensión de mis tormentos),
El sueño (autor de representaciones),
En su teatro, sobre el viento armado,
Sombras suele vestir de bulto bello.
Síguele; mostraráte el rostro amado,
Y engañarán un rato tus pasiones
Dos bienes, que serán dormir y vello.

A LA EDAD DE LAS MUJERES
Francisco de Quevedo

 

De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!
De treinta a treinta y cinco no alboroza;
mas puédese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.
A los cuarenta y cinco es bachillera,
ganguea, pide y juega del vocablo;
cumplidos los cincuenta, da en santera,
y a los cincuenta y cinco echa el retablo.
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera,
bruja y santera, se la lleva el diablo.

MAR IDEAL
Juan Ramón Jiménez

 

Los dos vamos nadando
-agua de flores o de hierro-
por nuestras dobles vidas.
-Yo, por la mía y por la tuya;
tú, por la tuya y por la mía-.
De pronto, tú te ahogas en tu ola,
yo en la mía; y, sumisas,
tu ola, sensitiva, me levanta,
te levanta la mía, pensativa.

EL POZO SECO
José Ángel Buesa

 

Dejé mi copa en el brocal maldito.
Grité hacia abajo, hacia el profundo hueco,
pero el coro sarcástico del eco
me devolvió multiplicado el grito.
Llegaba tarde: el pozo estaba seco.
Un gran golpe de viento llenó el pozo,
y, al recorrer su vertical garganta,
en su más honda hondura oí un sollozo,
donde cantaba el agua y ya no canta…
Brillaba entonces la primera estrella,
pero el anochecer amanecía
cuando me puse a comparar aquella
profunda sed del pozo con la mía.
Y allí dejé mi copa abandonada,
con un tardío gesto de homenaje
por quien se supo dar sin pedir nada
al que calmó su sed y siguió el viaje…
Y allí, junto al brocal ennegrecido,
y el cubo roto y la inservible rueda,
comprendí que no cabe en el olvido
la ingratitud de un agua que se ha ido
ni el espanto de un pozo que se queda…

DESCENSO
II
Rodrigo Rojas

 

Seguimos el descenso alocado de los coleópteros,
todos en tormenta rajándonos las velas.
Vejigas infladas nos sostenían sobre el agua
haciéndonos duros en la corriente.
Corría con tanta furia el río que nos causó pavor.
Cuando atrapados en las piedras
soltábamos un sólo grito para ensordecer a la vida.
Por momentos encarnamos el dolor de los altos cuerpos.

EL NUEVO MAR DEL CIELO

Luminosa pende la vida de los árboles
pudriéndose delicada y abundante.
Mientras las aguas se arrugan en la orilla,
el viento toma el vacío para llenarlo desde el borde.
Nuestra navegación se hacía
por el viento al que se llama Bolturno.
Mirando la barriga inflada del cielo
desplegamos nuestra tristeza sin atarla al mástil.
Pusimos la proa bajo el mediodía
y la nave corrió a palo seco.
Abandonamos todas las velas al viento,
los benditos trapos
se hincharon hacia nubes afiebradas.
Sueltos por el ramaje y el rugir de las aguas
fueron ángeles empapados.
Esos harapos que se perdían por los desfiladeros
nos pusieron de rodillas.
Dios sea loado en el torrente,
que hunda nuestro casco al sargazo
y nos sumerja en el nuevo mar del cielo.

CICLO PROFUNDO
Elisa Alcántar
de www.lichazul.blogspot.com

Cuántos quedan allí ,
cuántos vuelven al principio ,
seres de agua somos,
pulsos y nados.
Al mar,
al vientre original,
agua
la eternidad palpable,
mar
cuna  entre el llegar y el irse
qué nos queda
un último poema ,
un adiós de mayo,
besos al olvido
cobijos ingratos
y tus años en las corrientes
se mecen desvariados
caudillos ilusorios,
tanto amor
tanto trabajo
la distancia oscura
la sal de la bruma
abisal memoria
marea y luna
aguaespuma
lluvia
soledad acuosa .

A UNA MUJER
Julio Cortázar

 

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón, no
hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo
inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo -pero por
qué nombrar el polvo y la ceniza.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta
hundirse en la tierra.
Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la
tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos
huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin
grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del
balcón,
cómo corren las nubes al futuro.
¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de
creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.

POEMA 1
Pablo Neruda

 

Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,
te pareces al mundo en tu actitud de entrega.
Mi cuerpo de labriego salvaje te socava
y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros
y en mí la noche entraba su invasión poderosa.
Para sobrevivirme te forjé como un arma,
como una flecha en mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de la venganza, y te amo.
Cuerpo de piel, de musgo, de leche ávida y firme.
Ah los vasos del pecho! Ah los ojos de ausencia!
Ah las rosas del pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer mía, persistiré en tu gracia.
Mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso!
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.

DIME
Celsa Barja

 

Dime:
“Oye, salta al hueco de mi sombra”,
y saltaré al vacío con todos mis sedimentos,
y me haré signo mortal de tu carne,
geometría abierta de tus adentros, de tus afueras,
y seré la excusa para tu fiebre
si tú me dices que no quieres más inviernos.
Dime:
“Despoja la estructura de este lejos
para que pueda contigo sostener el cerca”,
y soplaré en tus manos hilos sinnudos
para que bordes en mis nalgas y en mi vientre
la libertad de las alas de tus dedos,
y seré recodo donde pueda temblar tu lluvia,
una elipsis de la arquitectura de tus labios,
y seré la sílaba circunstancial
esparcida en las escamas de tu lengua,
y seré un resquicio sin discursos
donde puedas completar tu semilla.
Dime. Dímelo…
Dime que salte a la red salvavidas de tu cuerpo
y me dejaré caer en ti,
como entrega total que no se completa
para que el deseo lento siga prendido
en la anatomía de decirnos inagotables.

TU ESPALDA
A mi esposa Doña Elsa.
Ramón de Almagro

 

Tu espalda es mi descanso, mi sosiego,
Es la calma después de haber amado,
Tu espalda es un refugio donde llego
A lamer mis heridas angustiado.
Tu espalda es taller de mi poesía
En las noches que paso desvelado,
Tu espalda tiene el fin de cada día,
Es el sueño y un beso ya cansado.
Y si todo se me hace cuesta arriba,
Si la vida se ensaña con mi vida,
Más que nunca, tu espalda es necesaria.
Pues si es dura la mano del destino,
Tu espalda es el altar donde me inclino
Para llegar a Dios con mi plegaria.

LOS SUEÑOS
Antonio Machado

 

El hada más hermosa ha sonreído
al ver la lumbre de una estrella pálida,
que en hilo suave, blanco y silencioso
se enrosca al huso de su rubia hermana.
Y vuelve a sonreír porque en su rueca
el hilo de los campos se enmaraña.
Tras la tenue cortina de la alcoba
está el jardín envuelto en luz dorada.
La cuna, casi en sombra. El niño duerme.
Dos hadas laboriosas lo acompañan,
hilando de los sueños los sutiles
copos en ruecas de marfil y plata.

LECCIÓN DEL MUNDO
Jorge Rojas

 

Este es el cielo de azulada altura
y este el lucero y esta la mañana
y esta la rosa y esta la manzana
y esta la madre para la ternura.
Y esta la abeja para la dulzura
y este el cordero de la tibia lana
y estos: la nieve de blancura vana
y el surtidor de líquida hermosura.
Y esta la espiga que nos da la harina
y esta la luz para la mariposa
y esta la tarde donde el ave trina.
Te pongo en posesión de cada cosa,
callándote tal vez que está la espina
más cerca del dolor que de la rosa.

DIAMANTE
Rubén Darío

 

Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor obscurecer;
pero aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

ORLANDO FURIOSO A DON QUIJOTE
Miguel de Cervantes Saavedra

Si no eres par, tampoco le has tenido:
que par pudieras ser entre mil pares;
ni puede haberle donde tú te hallares,
invicto vencedor, jamás vencido.
Orlando soy, Quijote, que, perdido
por Angélica, vi remotos mares,
ofreciendo a la Fama en sus altares
aquel valor que respetó el olvido.
No puedo ser tu igual; que este decoro
se debe a tus proezas y a tu fama,
puesto que, como yo, perdiste el seso.
Mas serlo has mío, si al soberbio moro
y cita fiero domas, que hoy nos llama,
iguales en amor con mal suceso.

SONETO
Antonio Arroyo Silva
de www.esquinaparadise.com

Y por qué tanto andar sin más denuedo
que el flujo del sentido en el escolio
y verter las palabras sobre el folio
con el hilo flagrante de su enredo.
Si no andamos los pasos nunca dados
por la espina dorsal del sinsentido,
por la espalda espinosa del aullido,
más allá de cegueras y de hados.
Por qué tanta fanfarria, tanto arpegio
tanto amor y desamor y tanta arteria,
tanta vena del oro en tu morada,
si no coges la sal de la materia
y a la basura tiras tanto egregio
dislate y desatino de la nada.

PÁGINAS
Ana Muela Sopeña
de www.laberintodelluvia.com

Pasamos por la vida
en jaulas de cemento.
Desnudos unas veces
y otras veces vestidos.
En trenes sin destino,
en la papiroflexia del instante.
A veces en la casa de los sueños
otras somos tan sólo
personajes de otro libro.
Precisamos vivir
en el hogar querido
y ser los personajes
de nuestras propias páginas…

SÓLO CUANDO LLUEVE
Alicia Abatilli
de www.enelpaisdealiciamaria.blogspot.com

No lo hago jamás, excepto cuando llueve.
Creo que es por el perfume de poemas incompletos
O por los besos escondidos en una flor seca. Reviso mis
anhelos y me convenzo de lo eterno.
Y soy feliz, salgo al campo y es el viento mi intérprete, le
hablo a las nubes, les pido que se ensanchen.
No me importa el asma, no
importa mojarme, todo vale con tal de vivir este temblor
salpicando milagros. Parecido a la felicidad, algo indefinible
pero que trasciende la vida misma, incluso la propia muerte.

EL BARCO EBRIO
Arthur Rimbaud

 

Mientras descendía por Ríos impasibles,
sentí que los remolcadores dejaban de guiarme:
Los Pieles Rojas gritones los tomaron por blancos,
clavándolos desnudos en postes de colores.
No me importaba el cargamento,
fuera trigo flamenco o algodón inglés.
Cuando terminó el lío de los remolcadores,
los Ríos me dejaron descender donde quisiera.
En los furiosos chapoteos de las mareas,
yo, el otro invierno, más sordo que los cerebros de los niños,
¡corrí! y las Penínsulas desamarradas
jamás han tolerado juicio más triunfal.
La tempestad bendijo mis desvelos marítimos,
más liviano que un corcho dancé sobre las olas
llamadas eternas arrolladoras de víctimas,
¡diez noches, sin extrañar el ojo idiota de los faros!
Más dulce que a los niños las manzanas ácidas,
el agua verde penetró mi casco de abeto
y las manchas de vinos azules y de vómitos
me lavó, dispersando mi timón y mi ancla.
Y desde entonces, me bañé en el poema
de la mar, lleno de estrellas, y latescente,
devorando los azules verdosos; donde, flotando
pálido y satisfecho, un ahogado pensativo desciende;
¡donde, tiñendo de un golpe las azulidades, delirios
y ritmos lentos bajo los destellos del día,
más fuertes que el alcohol, más amplios que nuestras liras,
fermentaban las amargas rojeces del amor!
Yo sé de los cielos que estallan en rayos, y de las trombas
y de las resacas y de las corrientes:
¡yo sé de la tarde, del alba exaltada como un pueblo de palomas,
y he visto alguna vez, eso que el hombre ha creído ver!
¡Yo he visto el sol caído, manchado de místicos horrores.
iluminando los largos flecos violetas,
parecidas a los actores de dramas muy antiguos
las olas meciendo a lo lejos sus temblores de moaré!
¡Yo soñé la noche verde de las nieves deslumbrantes,
besos que suben de los ojos de los mares con lentitud,
la circulación de las savias inauditas,
y el despertar amarillo y azul de los fósforos cantores!
¡Yo seguí, durante meses, imitando a los ganados
enloquecidos, las olas en el asalto de los arrecifes,
sin pensar que los pies luminosos de las Marías
pudiesen frenar el morro de los Océanos asmáticos!
¡Yo embestí, sabed, las increíbles Floridas
mezclando las flores de los ojos de las panteras con la piel
de los hombres! ¡Los arcos iris tendidos como riendas
bajo el horizonte de los mares, en los glaucos rebaños!
¡Yo he visto fermentar los enormes pantanos, trampas
en las que se pudre en los juncos todo un Leviatán;
los derrumbes de las aguas en medio de la calma,
y las lejanías abismales caer en cataratas!
¡Glaciares, soles de plata, olas perladas, cielos de brasas!
naufragios odiosos en el fondo de golfos oscuros
donde serpientes gigantes devoradas por alimañas
caen, de los árboles torcidos, con negros perfumes!
Yo hubiera querido enseñar a los niños esos dorados
de la ola azul, los peces de oro, los peces cantores.
Las espumas de las flores han bendecido mis vagabundeos
y vientos inefables me dieron sus alas por un momento.
A veces, mártir cansada de polos y de zonas,
la mar cuyo sollozo hizo mi balanceo más dulce
elevó hacia mí sus flores de sombra de ventosas amarillas
y yo permanecía, al igual que una mujer, de rodillas…
Casi isla, quitando de mis bordas las querellas
y los excrementos de los pájaros cantores de ojos rubios.
¡Y yo bogué, mientras atravesando mis frágiles cordajes
los ahogados descendían a dormir, reculando!
O yo, barco perdido bajo los cabellos de las algas,
arrojado por el huracán contra el éter sin pájaros,
yo, a quien los Monitores y los veleros del Hansa
no hubieran salvado la carcasa borracha de agua;
Libre, humeante, montado de brumas violetas,
yo, que agujereaba el cielo rojeante como una pared
que lleva, confitura exquisita para los buenos poetas,
líquenes de sol y flemas de azur;
Yo que corría, manchado de lúnulas eléctricas,
tabla loca, escoltada por hipocampos negros,
cuando los julios hacían caer a golpes de bastón
los cielos ultramarinos de las ardientes tolvas;
¡Yo que temblaba, sintiendo gemir a cincuenta leguas
el celo de los Behemots y los Maelstroms espesos,
eterno hilandero de las inmovilidades azules,
yo extraño la Europa de los viejos parapetos!
¡Yo he visto los archipiélagos siderales! y las islas
donde los cielos delirantes están abiertos al viajero:
¿Es en estas noches sin fondo en las que te duermes y te exilas,
millón de pájaros de oro, oh Vigor futuro?
¡Pero, de verdad, yo lloré demasiado! Las Albas son desoladoras,
toda luna es atroz y todo sol amargo:
El acre amor me ha hinchado de torpezas embriagadoras.
¡Oh que mi quilla estalle! ¡Oh que yo me hunda en la mar!
Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
un barco frágil como una mariposa de mayo.
Yo no puedo más, bañado por vuestras languideces, oh olas,
arrancar su estela a los portadores de algodones,
ni atravesar el orgullo de las banderas y estandartes,
ni nadar bajo los ojos horribles de los pontones.

IMAGINE
Fernando Sabido Sánchez
de www.fernando-sabido.blogspot.com

Por la piel de los que soñamos
un mundo diferente
pasan con premura los años
a los que empapa la pesadumbre
mientras se aquieta en nuestro interior
la esperanza
Con frecuencia, nos sobresaltan
las infinitas cúspides del odio
inflamando la pereza latente
en las tormentas
Y aún se encoge nuestro corazón
cuando John Lennon nos incita
a que lo imaginemos

(FRAGMENTO DE EL INVITADO)
José López Sánchez-Varos

Descubiertos al ancho de los fuegos,
de los lagos y eterno de las fresas,
se quebraron despacio e intocables
la bella y el invierno.
Que desvestida a sílaba,
se revolcó la noche en la batalla;
y áridos violines
enredados de cuerdas
se buscaron brevísimos.
Que coros de fuegos rezaron
al centro del tambor,
a Timanfaya y piel,
y humedad de amarse largamente.
Que invadidos a las piedras
extendieron semillas
y ninfas por tragaluces.
Luego, que condenados,
descendieron de lunas a laberintos;
y nuevamente,
como pequeños pájaros
por las plataneras.
En la planta siniestra de la náusea,
y hablando tristemente.

AUSENCIA
Jorge Luis Borges

 

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.

SONETO
Manuel Acuña

 

Porqué dejaste el mundo de dolores
buscando en otro cielo la alegría
que aquí, si nace, sólo dura un día
y eso entre sombras, dudas y temores.
Porqué en pos de otro mundo y de otras flores
abandonaste esta región sombría,
donde tu alma gigante se sentía
condenada a continuos sinsabores.
Yo vengo a decir mi enhorabuena
al mandarte la eterna despedida
que de dolor el corazón me llena;
Que aunque cruel y muy triste tu partida,
si la vida a los goces es ajena,
mejor es el sepulcro que la vida.

LA BARCA
Heinrich Heine

 

¡Carcajadas y canciones!
Los rayos del claro sol
Sobre las aguas derraman
Su sonriente fulgor:
Alegre barca las ondas
Mecen con su oscilación;
Con mis amigos mejores
Sentado en ella voy yo.
Choca la barca, deshecha
En mil trozos por el mar.
Eran malos nadadores
Mis amigos, por su mal,
Y en las rocas de la patria
Se vinieron a estrellar.
A mí a los bordes del Sena
Me llevó la tempestad.
Otra vez los mares cruzo
Sobre nueva embarcación:
Nuevos amigos contemplo
Girar a mi alrededor:
De extraños mares me arrulla
La melancólica voz.
¡Qué lejos está mi patria!
¡Qué triste mi corazón!
¡Canción nueva, y nuevas risas!
Silba el viento con afán:
Cruje herido el maderamen,
Que bate iracundo el mar.
Ya el postrer astro en el cielo
Extinguió su claridad.
¡Qué triste que está mi pecho!
¡Qué lejos mi patria está!

MI CASA
Mª Ángeles Cabré

 

Mi casa es un lugar poco habitado,
repleto de volúmenes leídos,
poblado de rincones intocados.
A veces vienes tú con tus maneras,
el flequillo rebelde, el rostro pálido.
Desordenas un poco el dormitorio,
canturreas cansada bajo el chorro,
te pones el pijama que te presto.
Después quieres jugar a los abrazos,
te desnudas deprisa.
Al despertar, apoyas la cabeza
en el vientre que sació tu deseo.
Te marchas presurosa a tus tareas,
me dejas habitada por la ausencia.

EL ENEMIGO
Charles Baudelaire

 

Mi juventud no fue sino un gran temporal
Atravesado, a rachas, por soles cegadores;
Hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros
Que apenas, en mi huerto, queda un fruto en sazón.
He alcanzado el otoño total del pensamiento,
y es necesario ahora usar pala y rastrillo
Para poner a flote las anegadas tierras
Donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas.
¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño,
Hallarán en mi suelo, yermo como una playa,
El místico alimento que les daría vigor?
-¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo,
Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón,
Crece y se fortifica con nuestra propia sangre.

V
Orlando Fondevila Suárez

 

La muerte no cesa
no nos abandona.
Cómo no ver que todo es muerte
epitafio postergado
fiesta aplazada de la ausencia.
Estamos llenos de ausencias
terminadas
o de promesas que son ausencias en proceso
edulcoradas.
Lo que se repone igual desaparece
y todo no es más que un montón
de ausencias dispersadas en la memoria
(almanaque de ausencias)
que se ausentará en su día.
Tratamos de desviar la fúnebre pereza
en la que transcurre la memoria
porque su entierro es el fin.

ELOGIO DE LA SOMBRA
Jorge Luis Borges

 

La vejez (tal es el nombre que los otros le dan)
puede ser el tiempo de nuestra dicha.
El animal ha muerto o casi ha muerto.
Quedan el hombre y su alma.
Vivo entre formas luminosas y vagas
que no son aún la tiniebla.
Buenos Aires,
que antes se desgarraba en arrabales
hacia la llanura incesante,
ha vuelto a ser la Recoleta, el Retiro,
las borrosas calles del Once
y las precarias casas viejas
que aún llamamos el Sur.
Siempre en mi vida fueron demasiadas las cosas;
Demócrito de Abdera se arrancó los ojos para pensar;
el tiempo ha sido mi Demócrito.
Esta penumbra es lenta y no duele;
fluye por un manso declive
y se parece a la eternidad.
Mis amigos no tienen cara,
las mujeres son lo que fueron hace ya tantos años,
las esquinas pueden ser otras,
no hay letras en las páginas de los libros.
Todo esto debería atemorizarme,
pero es una dulzura, un regreso.
De las generaciones de los textos que hay en la tierra
sólo habré leído unos pocos,
los que sigo leyendo en la memoria,
leyendo y transformando.
Del Sur, del Este, del Oeste, del Norte,
convergen los caminos que me han traído
a mi secreto centro.
Esos caminos fueron ecos y pasos,
mujeres, hombres, agonías, resurrecciones,
días y noches,
entresueños y sueños,
cada ínfimo instante del ayer
y de los ayeres del mundo,
la firme espada del danés y la luna del persa,
los actos de los muertos,
el compartido amor, las palabras,
Emerson y la nieve y tantas cosas.
Ahora puedo olvidarlas. Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy.
A Raúl

CANTE HONDO
Manuel Machado

 

A todos nos han cantado
en una noche de juerga
coplas que nos han matado…
Corazón, calla tu pena;
a todos nos han cantado
en una noche de juerga.
Malagueñas, soleares
y seguiriyas gitanas…
Historias de mis pesares
y de tus horitas malas.
Malagueñas, soleares
y seguiriyas gitanas…
Es el saber popular,
que encierra todo el saber:
que es saber sufrir, amar,
morirse y aborrecer.
Es el saber popular,
que encierra todo el saber.

EL ÚLTIMO RINCÓN
Miguel Hernández

 

El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.
Los olivos moribundos
florecen en todo el aire
y los muchachos se quedan
cercanos y agonizantes.
Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.
Beso que viene rodando
desde el principio del mundo
a mi boca por tus labios.
Beso que va a un porvenir,
boca como un doble astro
que entre los astros palpita
por tantos besos parados,
por tantas bocas cerradas
sin un beso solitario.
¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres,
al rincón de pelo denso
donde relampagueaste.
Como un rincón solitario
allí el hombre brota y arde.
Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.
La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.
El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.
Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.
Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.

BOTELLA AL MAR
Mario Benedetti

 

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

GALOPAR
Rafael Alberti

 

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

CANCIÓN DE AMOR
Rainer María Rilke

 

¿Cómo sujetar mi alma para
que no roce la tuya?
¿Cómo debo elevarla
hasta las otras cosas, sobre ti?
Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido,
en un rincón extraño y mudo
donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo,
nos une, como un golpe de arco,
que una sola voz arranca de dos cuerdas.
¿En qué instrumento nos tensaron?
¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido?
¡Oh, dulce canto!

VERSOS SENCILLOS
XVIII
José Martí

 

Es rubia: el cabello suelto
Da más luz al ojo moro:
Voy, desde entonces, envuelto
En un torbellino de oro.
La abeja estival que zumba
Más ágil por la flor nueva,
No dice, como antes, “tumba”:
“Eva” dice: todo es “Eva”.
Bajo, en lo oscuro, al temido
Raudal de la catarata:
¡Y brilla el iris, tendido
Sobre las hojas de plata!
Miro, ceñudo, la agreste
Pompa del monte irritado;
¡Y en el alma azul celeste
Brota un jacinto rosado!
Voy, por el bosque, a paseo
A la laguna vecina:
Y entre las ramas la veo,
Y por el agua camina.
La serpiente del jardín
Silva, escupe, y se resbala
Por su agujero: el clarín
Me tiende, trinando, el ala.
¡Arpa soy, salterio soy
Donde vibra el Universo:
Vengo del sol, y al sol voy:
Soy el amor: soy el verso!

A LA PUTA QUE SE LLEVÓ MIS POEMAS
Charles Bukowski

 

Algunos dicen que debemos eliminar del poema
los remordimientos personales,
permanecer abstractos, hay cierta razón en esto, pero
¡POR DIOS!
¡Doce poemas perdidos y no tengo copias!
¡Y también te llevaste mis cuadros, los mejores!
¡Es intolerable!
¿Tratas de joderme como a los demás?
¿Por qué no te llevaste mejor mi dinero?
Usualmente lo sacan de los dormitorios y de los pantalones borrachos y enfermos
en el rincón.
La próxima vez llévate mi brazo izquierdo o un billete de 50,
pero no mis poemas.
No soy Shakespeare
pero puede ser que algún día ya no escriba más,
abstractos o de los otros.
Siempre habrá dinero y putas y borrachos
hasta que caiga la última bomba,
pero como dijo Dios,
cruzándose de piernas:
veo que he creado muchos poetas pero no mucha poesía.

LA TOLERANCIA DE LOS CUERVOS
Charlie Donnelly

 

La muerte llega abundante desde problemas
resueltos sobre el mapa, desde sabias disposiciones,
desde ángulos de elevación y de tiro;
llega inocente desde artilugios que los niños
querrían usar y guardar bajo su almohada,
e inocentemente empala cualquier cuerpo.
Tras la carne cae también la mente,
sale el pensamiento de la mente y se tronchan
los proyectos enfocados a la meta ansiada.
Se detiene el avance del veneno en los nervios.
Colapso de la disciplina.
El cuerpo sólo espera la tolerancia de los cuervos.

THE TOLERANCE OF CROWS
Charlie Donnelly

 

Death comes in quantity from solved
Problems on maps, well ordered dispositions,
Angles of elevation and direction;
Comes innocent from tools children might
Love, retaining under pillows,
Innocently impales on any flesh.
And with flesh falls apart the mind
That trails thought from mind that cuts
Thought clearly for a waiting purpose.
Progress of poison in the nerves and
Discipline’s collapse is halted.
Body awaits the tolerance of crows.

OCASO
Manuel Machado

 

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde… El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada…
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada…!

CANTARES
XXIX

 

Antonio Machado
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.

HAIKU
Matsuo Basho

 

kono michi wa
yuku hito nashi ni
aki no kure

Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo.

LOS ESPEJOS
Jorge Luis Borges

 

Yo que sentí el horror de los espejos
No sólo ante el cristal impenetrable
Donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos
Sino ante el agua especular que imita
El otro azul en su profundo cielo
Que a veces raya el ilusorio vuelo
Del ave inversa o que un temblor agita
Y ante la superficie silenciosa
Del ébano sutil cuya tersura
Repite como un sueño la blancura
De un vago mármol o una vaga rosa,
Hoy, al cabo de tantos y perplejos
Años de errar bajo la varia luna,
Me pregunto qué azar de la fortuna
Hizo que yo temiera los espejos.
Espejos de metal, enmascarado
Espejo de caoba que en la bruma
De su rojo crepúsculo disfuma
Ese rostro que mira y es mirado,
Infinitos los veo, elementales
Ejecutores de un antiguo pacto,
Multiplicar el mundo como el acto
Generativo, insomnes y fatales.
Prolongan este vano mundo incierto
En su vertiginosa telaraña;
A veces en la tarde los empaña
El hálito de un hombre que no ha muerto.
Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
Paredes de la alcoba hay un espejo,
Ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
Que arma en el alba un sigiloso teatro.
Todo acontece y nada se recuerda
En esos gabinetes cristalinos
Donde, como fantásticos rabinos,
Leemos los libros de derecha a izquierda.
Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
No sintió que era un sueño hasta aquel día
En que un actor mimó su felonía
Con arte silencioso, en un tablado.
Que haya sueños es raro, que haya espejos,
Que el usual y gastado repertorio
De cada día incluya el ilusorio
Orbe profundo que urden los reflejos.
Dios (he dado en pensar) pone un empeño
En toda esa inasible arquitectura
Que edifica la luz con la tersura
Del cristal y la sombra con el sueño.
Dios ha creado las noches que se arman
De sueños y las formas del espejo
Para que el hombre sienta que es reflejo
Y vanidad. Por eso nos alarman.

EL MAR
Rafael Alberti

 

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!
¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?
¿Por qué me desenterraste
del mar?
En sueños la marejada
me tira del corazón;
se lo quisiera llevar.
Padre, ¿por qué me trajiste
acá? Gimiendo por ver el mar,
un marinerito en tierra
iza al aire este lamento:
¡Ay mi blusa marinera;
siempre me la inflaba el viento
al divisar la escollera!

MI CORAZÓN ATORMENTADO
Arthur Rimbaud

 

Mi triste corazón babea a popa,
mi corazón lleno de tabaco:
sobre él arrojan escupitajos,
mi triste corazón babea a popa:
bajo las burlas de la tropa
que suelta una risotada general,
mi triste corazón babea a popa,
¡mi corazón lleno de tabaco!
¡Itifálicos y sorchescos
sus insultos lo han depravado!
En la velada narran relatos
itifálicos y sorchescos.
¡Oleajes abracadabrantescos,
tomad mi corazón, salvadlo!
¡Itifálicos y sorchescos
sus insultos lo han depravado!
Cuando sus chicotes hayan cesado,
¿cómo actuar, oh corazón robado?
Se oirán estribillos báquicos
cuando sus chicotes hayan cesado:
tendré sobresaltos estomáquicos
si degradan mi triste corazón.
Cuando sus chicotes hayan cesado,
¿cómo actuar, oh corazón robado?

SONETO
José de Espronceda

 

Fresca, lozana, pura y olorosa,
gala y adorno del pensil florido,
gallarda puesta sobre el ramo erguido,
fragancia esparce la naciente rosa.
Mas si el ardiente sol lumbre enojosa
vibra del can en llamas encendido,
el dulce aroma y el color perdido,
sus hojas lleva el aura presurosa.
Así brilló un momento mi vena
en alas del amor, y hermosa nube
fingí tal vez de gloria y de alegría.
Mas ¡ay! que el bien trocóse en amargura,
y deshojada por los aires sube
la dulce flor de la esperanza mía.

LOS TRISTES
5
Rosalía de Castro

 

En cada fresco brote, en cada rosa erguida,
cien gotas de rocío brillan al sol que nace;
mas él ve que son lágrimas que derraman los tristes
al fecundar la tierra con su preciosa sangre.
Henchido está el ambiente de agradables aromas,
las aguas y los vientos cadenciosos murmuran;
mas él siente que rugen con sordo clamoreo
de sofocados gritos y de amenazas mudas.
¡No hay duda! De cien astros nuevos, la luz radiante
hasta las más recónditas profundidades llega;
mas sus hermosos rayos
jamás en torno suyo rompen la bruma espesa.
De la esperanza, ¿en dónde crece la flor ansiada?
Para él, en dondequiera al retoñar se agosta,
ya bajo las escarchas del egoísmo estéril,
o ya del desengaño a la menguada sombra.
¡Y en vano el mar extenso y las vegas fecundas,
los pájaros, las flores y los frutos que siembran!
Para el desheredado, sólo hay bajo del cielo
esa quietud sombría que infunde la tristeza.

VIENTO
Octavio Paz

 

Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.
Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.
Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.

POBRE FLOR
Miguel Acuña

 

-«¿Por qué te miro así tan abatida,
pobre flor?
¿En dónde están las galas de tu vida
y el color?
»Dime, ¿por qué tan triste te consumes,
dulce bien?»
-«¿Quién?, ¡el delirio devorante y loco
de un amor,
que me fue consumiendo poco a poco
de dolor!
Porque amando con toda la ternura
de la fe,
a mí no quiso amarme la criatura
que yo amé.
»Y por eso sin galas me marchito
triste aquí,
siempre llorando en mi dolor maldito,
¡Siempre así!»-
¡Habló la flor!…
Yo gemí… era igual a la memoria
de mi amor.

LAS ESTATUAS
William Butler Yeats

 

Pitágoras lo planeó. ¿Por qué la gente miraba fíjamente?
Sus cifras, aunque se movían o parecían moverse
en mármol o bronce, carecían de corazón.
Pero los jóvenes, pálidos por el amor anidado
en solitarios lechos, sabían que la pasión
podía despertar el corazón suficiente.
Y urgían a medianoche en algún lugar público,
los labios vivos sobre un rostro armónico.

LLEGADA AL MAR
José Hierro

 

Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Y he vuelto. Quiebro con mis piernas
tu serena cristalería.
Es como ahondar en los principios,
como embriagarse con la vida,
como sentir crecer muy hondo
un árbol de hojas amarillas
y enloquecer con el sabor
de sus frutas más encendidas.
Como sentirse con las manos
en flor, palpando la alegría.
Como escuchar el grave acorde
de la resaca y de la brisa.
Cuando salí de ti, a mí mismo
me prometí que volvería.
Era en otoño, y en otoño
llego, otra vez, a tus orillas.
( De entre tus ondas el otoño
nace más bello cada día. )
Y ahora que yo pensaba en ti
constantemente, que creía…
( Las montañas que te rodean
tienen hogueras encendidas.)
Y ahora que yo quería hablarte,
saturarme de tu alegría…
( Eres un pájaro de niebla
que picotea mis mejillas. )
Y ahora que yo quería darte
toda mi sangre, que quería…
(Qué bello, mar, morir en ti
cuando no pueda con mi vida.)

HAGAMOS UN TRATO
Mario Benedetti

 

Compañera
usted sabe
que puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo

LOS HERALDOS NEGROS
César Vallejo

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos,
como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza,
como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

AYER TE BESÉ EN LOS LABIOS…
Pedro Salinas

 

Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no…
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

LIII
Gustavo Adolfo Bécquer

 

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
ésas… ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate,
nadie así te amará.

MOTHER TO SON
Langston Hughes

 

Well, son, I’ll tell you:
Life for me ain’t been no crystal stair.
It’s had tacks in it,
And splinters,
And boards torn up,
And places with no carpet on the floor –
Bare.
But all the time
I’se been a-climbin’ on,
And reachin’ landin’s,
And turnin’ corners,
And sometimes goin’ in the dark
Where there ain’t been no light.
So boy, don’t you turn back.
Don’t you set down on the steps
‘Cause you finds it’s kinder hard.
Don’t you fall now –
For I’se still goin’, honey,
I’se still climbin’,
And life for me ain’t been no crystal stair.

DE MADRE A HIJO
Langston Hughes

 

Déjame que te diga algo, hijo:
La vida para mí no ha sido una escalera de cristal.
La escalera ha tenido tachuelas,
Y astillas,
Y tablones levantados,
Y lugares en los que no había ni alfombra-
Pelados.
Pero en ningún momento
He dejado de subirla,
Ni de alcanzar rellanos,
Ni de torcer recodos,
Y a veces, he avanzado en la oscuridad
Allí donde no había luz.
Así que, no te des por vencido, hijo.
No te quedes abajo
Porque descubras que es difícil el ascenso.
No decaigas ahora-
Ya ves, cariño, que yo aún sigo,
Yo todavía sigo subiendo,
Y la vida para mí no ha sido una escalera de cristal.

MUERTO DE AMOR
Federico García Lorca

¿Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío;
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbraban cuatro faroles.
Será que la gente aquella
estará fraguando el cobre.
Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.
Brisas de caña mojada
y rumor de viejas voces
resonaban por el arco
roto de la medianoche.
Bueyes y rosas dormían.
Sólo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el furor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
Fachadas de cal ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.
Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba no sé dónde.
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.

CANCIÓN DEL PIRATA
José de Espronceda

 

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:
Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
A la voz de “¡barco viene!”
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.
En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.
Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.
Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

MADRE
María Fernanda Carrera Balladares

 

Se escuchó un llanto, y sesó un palpitar,
un palpitar de aquella mujer
que me llevó en su ser durante nueve meses.
Desde aquel día siento una gran tristeza
al saber que ya no está, al saber que
se ha marchado y sola me ha dejado
en este mundo irreal, lleno de
tristezas y falsedad.
Inmagino su rostro porque su alma la conozco
ya que en mis sueños, en mis pensamientos,
ella esta siempre presente siendo de esta manera
la madre celestial que yo tanto AMO.

SONETO DE LA GALATEA
Miguel de Cervantes

Afuera el fuego, el lazo, el hielo y flecha
de amor, que abrasa, aprieta, enfría y hiere;
que tal llama mi alma no la quiere,
ni queda de tal nudo satisfecha.
Consuma, ciña, hiele, mate; estrecha
tenga otra la voluntad cuanto quisiere;
que por dardo, o por nieve, o red no espere
tener la mía en su calor deshecha.
Su fuego enfriará mi casto intento,
el nudo romperé por fuerza o arte,
la nieve deshará mi ardiente celo,
la flecha embotará mi pensamiento;
y así, no temeré en segura parte
de amor el fuego, el lazo, el dardo, el hielo.

SONETO A LA SERPIENTE
Héctor Borda Leaño

 

Lloró en la noche grande la serpiente
y lloraron los pájaros de arena
el agua temblorosa en su corriente
y la sombra vibrando en la falena.
Lloró en la noche grande la serpiente
como insuflando su dolor de quena,
quemando como fuego en el sufriente
corazón de la piedra y de la pena,
Lloró en la noche con dolor ajeno,
con voz de polvareda y de veneno,
con voz de soledad y de regreso.
Mas la piedra sonora en trizadura,
acomodó a la sierpe en la ternura
de su matriz cantora y de su hueso.

POEMA
de Majo Benavides

 

Le tengo miedo a tus palabras.
Se han convertido en duras lanzas afiladas.
Hieren mi alma como si nada
y no puedo evitar seguir detrás.
Siento que se clavan una a una,
que se adentran profundas,
que de sangre forman lagunas,
y no puedo evitar volverte a esuchar.
Amanecen con heridas abiertas.
Aún no cicatrizan ni las más superfluas.
Parece que ha cesado la guerra
y no puedo salir corriendo y huir.
Vuelven los disparos y revientan
todas las últimas venas que me quedan.
Se destroza el corazón y alerta
que pronto se acabará,
que pronto se marchará,
que ya no va a soportar más…
Y no puedo impedir su muerte.
No puedo porque no quiero,
porque a pesar de todo ello,
morir de amor es mi deseo.

HOJAS SECAS
(VII)
Manuel Acuña

 

Lo que siente el árbol seco
por el pájaro que cruza
cuando plegando las alas
baja hasta sus ramas mustias,
y con sus cantos alegra
las horas de su amargura;
lo que siente pro el día
la desolación nocturna
que en medio de sus angustias,
ve asomar con la mañana
de sus esperanzas una;
lo que sienten los sepulcros
por la mano buena y pura
que solamente obligada
por la piedad que la impulsa,
riega de flores y de hojas
la blanca lápida muda,
eso es al amarte mi alma
lo que siente por la tuya,
que has bajado hasta mi invierno,
que has surgido entre mi angustia
y que has regado de flores
la soledad de mi tumba.
Mi hojarasca son mis creencias,
mis tinieblas son la duda,
mi esperanza es el cadáver,
y el mundo mi sepultura…
Y como de entre esas hojas
jamás retoña ninguna;
como la duda es el cielo
de una noche siempre oscura,
y como la fe es un muerto
que no resucita nunca,
yo no puedo darte un nido
donde recojas tus plumas,
ni puedo darte un espacio
donde enciendas tu luz pura,
ni hacer que mi alma de muerto
palpite unida a la tuya;
pero si gozar contigo
no ha de ser posible nunca,
cuando estés triste, y en el alma
sientas alguna amargura,
yo te ayudaré a que llores,
yo te ayudaré a que sufras,
y te prestaré mis lágrimas
cuando se acaben las tuyas.

UNA GAVILLA DE CANCIONES
-3
Rabindranath Tagore

 

Al Yo que flota junto a la ola del tiempo,
desde la distancia observo.
Con el polvo y el agua,
con el fruto y la flor,
con el Todo avanza impestuoso.
Siempre está en la superficie,
agitado por las olas y bailando al ritmo
de alegría y sufrimiento.
La más mínima pérdida le hace sufrir,
la menor herida le hace daño…
Le veo desde la lejanía.
Ese Yo no es mi auténtica identidad;
estoy aún dentro de mí mismo,
no floto en la corriente de la muerte.
Soy libre, carezco de deseos,
estoy en paz, estoy iluminado…
Le veo desde la lejanía.

¡DIME QUÉ DICES, MAR!
Miguel de Unamuno

 

¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime!
Pero no me lo digas; tus cantares
son, con el coro de tus varios mares,
una voz sola que cantando gime.
Ese mero gemido nos redime
de la letra fatal, y sus pesares,
bajo el oleaje de nuestros azares,
el secreto secreto nos oprime.
La sinrazón de nuestra suerte abona,
calla la culpa y danos el castigo;
la vida al que nació no le perdona;
de esta enorme injusticia sé testigo,
que así mi canto con tu canto entona,
y no me digas lo que no te digo.

CON UNA SOLA DE MIS PALABRAS
Cristina Gutiérrez Utande

 

Apaga tú la mortecina luz,
acompasa el liquor sangriento de tu caja,
respira aire enfrascado en cascadas aguatiniebla,
silencia el golpe de la bala que disparo.
Porque hoy más que ayer han muerto estos versos
en los brazos de la luna, que lloraba al ver
que querías tapar a Lorenzo con un solo dedo.
Interpreta la vida en una platea antigua,
con las lágrimas ovacionadas de tus allegados.
Ilumina con dorados sus gritos
porque hoy acaba esta función.
Porque se qué los ríos inmensos salinos
que derramaba con tu voz y tu aliento,
viví por la puerta de atrás los sueños silenciados.
Templa bien la virtud oscura,
vive el momento laminado del carpe diem,
desea un color racional de la sangre,
oscurece tu mirada lucífuga.
Pero no pretendas respirar mi aire, ni allanar mi mente.
Ni siquiera cuando el último “te quiero” expire de mis labios.
(¡Sublime, la lágrima!)
Porque la muerte de la que te hablo hace tiempo que me ronda.
Y yo le he abierto la puerta.

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
Francisco de Quevedo

 

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

LXXVIII
Gustavo Adolfo Becquer

 

Podrá Nublarse El Sol Eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

DONDE HABITE EL OLVIDO
Luis Cernuda

 

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

ANTES DEL ODIO
Miguel Hernández

 

Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
por haberme enamorado,
corazón sin corazón,
de las cosas, del aliento
sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
pero sed alrededor.
Corazón en una copa
donde me lo bebo yo
y no se lo bebe nadie,
nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
sólo por amor!
No es posible acariciarte
con las manos que me dio
el fuego de más deseo,
el ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
abaten en ellas hoy
hierros que cercan las venas
y las muerden con rencor.
Por amor, vida, abatido,
pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
sólo por amor.
Amor, tu bóveda arriba
y no abajo siempre, amor,
sin otra luz que estas ansias,
sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
escupido, sin calor,
a los pies de la tiniebla
más súbita, más feroz,
comiendo pan y cuchillo
como buen trabajador
y a veces cuchillo sólo,
sólo por amor.
Todo lo que significa
golondrinas, ascensión,
claridad, anchura, aire,
decidido espacio, sol,
horizonte aleteante,
sepultado en un rincón.
Esperanza, mar, desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor.
Porque dentro de la triste
guirnalda del eslabón,
del sabor a carcelero
constante, y a paredón,
y a precipicio en acecho,
alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre,
sólo por amor.
No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
en tus brazos mi prisión,
en tus brazos donde late
la libertad de los dos.
Libre soy. Siénteme libre.
Sólo por amor.

SI MI VOZ MURIERA EN TIERRA…
Rafael Alberti

 

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento una vela!

IDA Y VUELTA
Antonio Gamoneda

 

Has cruzado despacio la ciudad.
Por una vez, tú no vas a trabajar,
ni a comprar una medicina,
ni a entragar una carta:
has salido a la calle para estar en la noche.
Tienes suerte esta vez;
has sabido, esta vez, que se puede vivir
y sentir reunidas tu existencia y la noche,
y que es justo y es bello y es real respirar
en esta libertad oscura hasta las estrellas.
Y, de pronto,
has pensado en tu especie y en tu privación
y en que, todos los días de mi vida,
los que no aman la noche nos ocultan
esta paz que hay entre nosotros y las cosas del mundo.
Es entonces
cuando, más que en la noche, tú vives en la cólera
y en el amor también. Y te detienes.
Desandas la ciudad y te reúnes
a otra profundidad también oscura.

LVII
William Shakespeare

 

Being your slave, what should I do but tend
upon the hours and times of your desire?
I have no preciuos time at all to spend
nor services to do till you require.
Nor dare I chide the world-without-end hour
whilst I, my sovereing, watch the clock for you,
nor think the bitterness of absence sour
when you have bid your servant once adieu.
Nor dare I question with my jealous thought
where you may be, or your affairs suppose,
but, like a sad slave, stay and think of naught
save, where you are, how happy you make those.
So true a fool is love that in your will
thought you do any thing, he thinks no ill.

¡OH CAPITÁN! ¡MI CAPITÁN!
Walt Whitman

 

I

¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido;
El barco ha enfrentado cada tormento, el premio que buscamos fue ganado;
el puerto está cerca, las campanas oigo, toda la gente regocijada,
mientras los ojos siguen la firme quilla de la severa y osada nave:
pero ¡oh corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
Oh las sangrantes gotas rojas,
cuando en la cubierta yace mi Capitán
caído, frío y muerto.

II

¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate —por ti se ha arriado la bandera— por ti trinan los clarines;
por ti ramos y coronas con cintas— por ti una multitud en las riberas;
por ti ellos claman, el oscilante gentío, sus ansiosos rostros a ti se vuelven;
¡arriba Capitán! ¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
es tan sólo un sueño aquél en la cubierta,
tú has caído frío y muerto.

III

Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos;
mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
el barco se encuentra anclado sano y salvo, su viaje concluido y terminado;
de una horrorosa travesía, el barco vencedor, viene con un objeto conquistado;
¡regocíjense, oh riberas y repiquen, oh campanas!
Pero yo, con lúgubre andar
camino la cubierta donde yace mi Capitán,
caído, frío y muerto.

OCASO
Antonio Machado

 

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde… El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.
Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.
Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada…
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada…!

“TÍTULO CENSURADO POR EL AUTOR”
José Ángel Buesa

 

Tal vez guardes mis libros en alguna gaveta,
sin que nadie descubra cuál relata tu historia,
pues serán, simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la página de la dedicatoria.
Y pasarán los años… Pero acaso algún día,
o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
abrirás la gaveta -como una rebeldía,
y leerás mi libro -tal vez como un despecho.
Y brotará el perfume de una ilusión suprema
sobre tu desencanto de esposa abandonada.
Y entonces, con orgullo, marcarás un poema…
y guardarás mi libro debajo de tu almohada.

MIENTRAS TANTO
Blas de Otero

 

Mientras tanto subimos la escalera (de vez en cuando se oye
a los que caen de espaldas), nos paramos
un poco, alguna vez (vacilamos, como una hoja
en el instante de arrojarse al aire),
viene
el vértigo a todo correr desde el vacío
y, cerrando los ojos,
nos asimos a nuestro ser más íntimo,
y seguimos
y seguimos subiendo la trágica escalera
colocada,
creada, por nosotros mismos.

TÚ, QUE HIERES
Blas de Otero

 

Arrebatadamente te persigo.
Arrebatadamente, desgarrando
mi soledad mortal, te voy llamando
a golpes de silencio. Ven, te digo
como un muerto furioso. Ven. Conmigo
has de morir. Contigo estoy creando
mi eternidad. (De qué. De quién.) De cuando
arrebatadamente esté contigo.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo
a golpes de agonía. Ven. No quieres.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo
a besos de ansiedad y de agonía.
No quieres. Tú, que vives. Tú, que hieres
arrebatadamente el ansia mía.

MUNDO DE SIGLAS
Gloria Fuertes

 

En este mundo de siglos.
En este mundo de siglas,
de ideas y de partidos
(todos partidos en dos),
desde siempre yo me afilio
yo pertenezco al AMOR.
Desde siempre y no lo oculto
-a otros líderes no insulto-
mas no respeto más leyes
que las de A., Eme., O. y Erre.
La de amar y ser amado
y lucho sin ser soldado
sin armas y con decoro,
porque yo soy de esa raza
que por amor dejo todo.

PREFIERO DORMIR A SOÑAR
Gloria Fuertes

 

Soñando se pintan cuadros se escriben libros
se enamora uno se enamoran dos
se llega a soñar a tener ilusión.
Soñar cansa más que dormir.
Aun así, seguiré soñando
que duermo y descanso.

25
Safo

 

Pues el que es bello, es bello ante la vista;
pero el que es bueno, al punto será bello.

  • felix alejo er pelu

    no ahi tia fea por donde mea yo tambien hago mis pinitos con la poesia jijijij

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      Muy bien, Felix, aunque un poco más sutil estaría mejor. Me gusta que te pases por aquí y que compartas tus palabras.
      Viendo tu poema te recomiento a Bukowski. Te gustará.

      • felix alejo er pelu

        lo hare

  • http://www.gavcat.com mils

    He estado mirando tu página de poemas, que he encontrado por casualidad buscando otra cosa, y me ha gustado mucho.

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      Gracias Mils. Espero que vuelvas por ella sin casualidad. Te estaré agradecido.

  • Noel Lozano

    Tengan la bondad y me orientan para buscar tres poemas que me recomienda una gran amiga. Estas poesias las declamaba el padre de ella hace unos 40 años. El Bárbula (no la he podido encontrar, me comenta que inicia con: “Allí estan, ved lentamente van); La quema (dentro de sus letras aparece la palabra chisporrotea); y un poema que inicia con: “la lenta confusión de mi existencia….” Gracias por cualquier información.

  • http://demenzalzheimer.de/forum/profile/ArturoGoo psoriasis

    Hi Dear, are you in fact visiting this website on a regular basis,
    if so after that you will without doubt obtain nice know-how.

  • Vicenta Ros Llopis

    Maravilloso lo que he visto pero, la poesía que me interesa está dedicada a la Virgen y como les he dicho empieza así¨
    “Gloriosa Santa María
    Madre nuestra y del Señor
    Tú eres la gala mayor
    de la heroica patria mía….
    Es preciosa pero hay versos que no recuerdo. La recité cuando tenía 10 años. Tengo 83 y me encantaría recordarla entera. Gracias.

    • http://aemofntn.com King

      It’s much easier to untnesdard when you put it that way!

  • jose

    qe aburido meda sueño

  • http://jdcjj marcos

    El fin del arcoíris
    Me he dado cuenta que tu, eres muy especial en mi vida encontré en ti, aquel sueño que pensé que nunca llegaría, esas emociones que despiertas, como la alegría por haberte conocido, cuando me miras y me hablas las horas se asen minutos y nuca basta el tiempo que estaos juntos para conocerte mas .

  • http://www.google.com be

    alert(“hola”)

  • Mauricio

    Gracias! Excelentes poemas!

  • José Luis

    Excelente selección. Me encanta, entre otros, el titulado simplemente Poema, de autor anónimo, ¿se puede saber cuál es su origen? Muchas gracias.

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      Muchas gracias, José Luis. Son éstos, básicamente, poemas que leo y que me gustan. Después me acuerdo de todos vosotros y los comparto.

      ¿Te refieres al que empieza así: “¿Dónde me fui? ¿Cuándo ha sido?”. Si es así, es un poema de una amiga que no quiere dar su nombre. Empero, le haré saber tus palabras.

      Carlos.

  • José Luis

    Pues, con permiso, me he permitido incluirlo en un subforo de poemas que tenemos en Hislibris:
    http://www.hislibris.com/foro-new/viewtopic.php?t=2381&start=75

    Gracias de nuevo.

  • http://pisosenventaensantacruzdetenerife.wordpress.com/ search

    Please let me know if you’re looking for a article
    writer for your weblog. You have some really
    great articles and I believe I would be a good asset.
    If you ever want to take some of the load off, I’d love to write
    some material for your blog in exchange for a link back to mine.
    Please shoot me an e-mail if interested. Cheers!

  • http://www.amsterdam-marijuana-seeds.info/2014/01/ www.amsterdam-marijuana-Seeds.Info

    maravilloso soportar , muy informativo . reflexiono por
    qué la otra experrtos de este sector no dan cuenta esto.
    Usted debe debe continuar su escritura. Soy Seguro, que han un enorme bas
    de lectores ya !

    Feell free to visit my page … http://www.amsterdam-marijuana-Seeds.Info

  • Johnf596

    I have observed that in the world these days, video games include the latest popularity with kids of all ages. Periodically it may be extremely hard to drag the kids away from the games. If you want the best of both worlds, there are plenty of educational games for kids. Great post. accdbedekkef

  • http://j2001c2008 josselyn

    quiero una poesia de un dia mas de clases

  • http://j2001c2008 josselyn

    e
    si saben dijanos de inmediato

    gracias por su apoyo toda la familia
    sghjsj

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      Buenos días. No entiendo muy bien lo que quiere decir.

  • https://www.youtube.com/watch?v=tsPW9Dywta8 poemas de desamor

    Hi to all, how is all, I think every one is getting
    more from this web site, and your views are pleasant
    for new visitors.

  • Mila

    ¡Qué delicia de poemas! Me ha agradado mucho encontrar a Gloria Fuertes, tan injustamente olvidada a menudo, entre tan selectos autores. Gracias

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      Gloria Fuertes es una de las más grandes poetas que ha dado la literatura castellana. Cada uno debería rendir un pequeño homenaje a su obra para que fuera recordada por lo que fue. El mío, compartir sus poemas.

  • http://escucharmusica64.wordpress.com Saray

    Algսnos post mee agradaron mas pdro bueno,
    no esta mal tampoco 😉

  • http://google.com admin

    hmmm/////

  • Takeyi1

    Por medio de la presente me dirijo a Usted mandandole un Cordial Saludo y al mismo tiempo felicitarle por tan agradables y maravillosos Poemas..Me fué muy grato pasar un rato leerlos y entenderlos….Quedo de Usted..UN ABRAZO…

  • http://lookingforaheero.blogspot.com Sasha

    “Los besos en la lluvia y las almas inquietas.”
    http://lookingforaheero.blogspot.com.es/

  • EDUARDO CABRERO

    He pasado una gran tarde leyendo esta maravillosa colección de bellos poemas, gracias

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      De nada, Eduardo. Es la misma sensación que tengo yo cuando los leo y los paso al blog.

  • http://depsoriasis.wordpress.com/ Catherine

    Me ha flipado tu articulo. Hace por lo menos 4 años
    que padezco lo mismo. Gracias.

  • https://www.evernote.com/shard/s542/sh/7a34c451-7c80-4bff-a6c6-727f35667c0d/a8fff742526a17d0d9f96a1384fc2439 www.evernote.com

    Pretty buen puesto. Me tropecé con su weblog y quería Tengo verdaderamente disfrutado de navegación su blog.
    Después de todo Voy a se suscriban a tu alimentación y espero que escribir de nuevo pronto pronto!

    Here is my blog: instalaciones electricas
    en viviendas wikipedia (http://www.evernote.com)

  • http://marcasdemodaweb.blog.com/2015/03/25/los-diferentes-beneficios-de-las-inversiones-extranjeras-en-mexico/ portal de moda y firmas

    Hallhubе es una cadena de tendencia alemana basada en Múnichy con tiendas repartidas ppor toda la ciudad.

  • http://absorbingbonfir07.soup.io/post/594954174/Consejo-de-Citas-en-linea-como-evitar Liliana

    I’ve read a few excellent stuff here. Definitely
    value bookmarking for revisiting. I wonder how so much effort you put to make this
    sort of great informative site.

    • http://www.mipoesia.com Carlos

      Thanks Liliana . The love poetry is the only effort .