FOGONES Y LUCES

En la letanía
de un mundo que se apaga,
que se despedaza
ignorado por cada brizna de sol
que se diluye,
un haz de luz seca
se calienta despacio y se ahoga,
sucumbiendo en un infierno
fugaz
de fotones y de luces.

El calor pasa a energía,
la energía pasa a masa
y la masa se equivoca en su camino
y acaba en el principio de las nubes.

Desde ahí las ondas más largas
saltan
del bello estanque de los versos
y mis manos sueltan la pluma para calentarse
en la letanía del mundo,
en el infierno fugaz,
en la mesa equivocada,
en el marmóreo viento escarlata
del calor constante de una lumbre.

Entonces,
el calor se curva en la sala
como lo hace
en el espacio de un universo informe.
Me cubro con la manta,
encarcelo mis dedos bajo ella,
y me voy a navegar
por el océano fantástico del sueño
dejando atrás
la racionalidad de la matemática que tuve.

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