CINCO MESES

De los cinco meses que estuvimos
debajo de la sepultura
ni tú, ni yo, ni nadie
tuvo más fuerza que el sol
o que la luna.

Mientras mirábamos las estrellas,
allí, solos, en silencio,
dibujábamos nuestras propias dudas.

Cinco meses de ilusión,
cinco meses de ternura,
y ni tú, ni yo, ni nadie,
posó ningún pétalo en nuestra tumba.

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